Según ha revelado este lunes el medio estadounidense Semafor, el proyecto estará liderado por SR2Vector, una alianza entre la empresa estadounidense Vector Defense, con sede en Utah, y la firma saudí SR2 Defense Systems, que planea construir una planta cerca de Riad para fabricar drones de combate denominados SKYWASP.
De acuerdo con el informe, el SKYWASP es un dron suicida de largo alcance diseñado para atacar objetivos situados hasta a 1500 kilómetros de distancia, una capacidad que analistas comparan con la del dron iraní Shahed-136, considerado uno de los sistemas no tripulados más influyentes de los últimos años.
“SKYWASP es un programa capaz de equilibrar el terreno y reforzar la capacidad de disuasión de Arabia Saudí”, ha afirmado Lucien Zeigler, el director de estrategia y cofundador de SR2.
US-Saudi venture to build Shahed drone clones in Riyadhhttps://t.co/dmGq13DgCo
— Semafor (@semafor) May 25, 2026
Aunque la compañía no ha precisado el volumen de producción previsto, Zeigler ha asegurado que la fábrica desarrollará cantidades “operativamente relevantes y acordes con las necesidades estratégicas de disuasión del reino”.
Según Semafor, los drones fabricados por SR2Vector estarán destinados tanto al mercado saudí como a la exportación hacia países aliados de Riad.
El Shahed-136, desarrollado por Irán, es una munición merodeadora de bajo costo y largo alcance diseñada especialmente para ataques de saturación, táctica basada en el lanzamiento simultáneo de decenas de drones para desbordar los sistemas de defensa aérea enemigos.
El aparato utiliza una configuración de ala delta con hélice propulsora trasera y puede alcanzar velocidades de entre 185 y 200 kilómetros por hora, con un alcance operativo estimado de hasta 2500 kilómetros. Su ojiva explosiva, de entre 40 y 50 kilogramos, le permite destruir o dañar seriamente infraestructuras estratégicas, depósitos de combustible y centros de mando.
En los últimos años, el Shahed-136 se ha convertido en referencia para programas de drones en distintos países, incluidos Estados Unidos y varias potencias occidentales.
The Wall Street Journal informó recientemente que compañías de Estados Unidos, China, Francia y Reino Unido mantienen una carrera acelerada para desarrollar drones inspirados en el modelo iraní.
En este contexto, durante una visita a Catar en mayo de 2025, el presidente estadounidense, Donald Trump, elogió públicamente la eficacia y el bajo costo de los drones iraníes, calificándolos de “muy buenos, rápidos y letales”.
Trump afirmó además que pidió a fabricantes estadounidenses desarrollar un aparato comparable al Shahed-136, pero aseguró haber recibido presupuestos cercanos a los 41 millones de dólares por unidad, frente a los entre 35 000 y 40 000 dólares que, según dijo, cuesta el modelo iraní.
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Se espera que los países del Golfo Pérsico incrementen su gasto militar tras la guerra estadounidense-israelí contra Irán, en un intento por reforzar sus capacidades de seguridad y disuasión frente a posibles amenazas futuras.
Arabia Saudí, que posee uno de los mayores presupuestos de defensa del mundo, pero depende casi por completo de importaciones de armamento, se ha fijado como objetivo localizar el 50 % de su gasto militar para 2030, en el marco de la estrategia ‘Visión 2030’.
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