“Cuando un Comité, cuyos miembros son nombrados por un Parlamento de un Estado miembro de la OTAN [Organización del Tratado del Atlántico Norte], sobre la base de representación política partidaria; el Nobel de la Paz se convierte en un premio para aliados dóciles de EE.UU. y altavoz contra gobiernos que le resultan incómodos”, destacó el sábado el canciller cubano, Bruno Rodríguez, a través de su cuenta en X.
Dijo que el Premio Nobel de la Paz había perdido su papel de “referente moral”, convirtiéndose en una herramienta de ‘soft power’.
Cuando un Comité, cuyos miembros son nombrados por un parlamento de un Estado miembro de la OTAN, sobre la base de representación política partidaria; el #NobelDeLaPaz se convierte en un premio para aliados dóciles de #EEUU y altavoz contra gobiernos que le resultan incómodos.… pic.twitter.com/BySgHgVWga
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) December 13, 2025
El canciller cubano denunció el doble rasero del Comité del Nobel de la Paz por “callar ante las acciones agresivas de EE.UU. contra Venezuela” e ignorar “la guerra económica y la campaña de odio” contra Cuba, un país “que envía médicos, no bombas ni marines”. “Ese doble rasero descalifica sus lecciones de democracia”, subrayó.
Rodríguez recordó que el Comité demostró su complicidad “con la guerra, la violencia, la muerte y la destrucción” al galardonar al exsecretario de Estado y exasesor de Seguridad Nacional de EE.UU., Henry Kissinger (1973), y al ex primer ministro de Israel, Shimon Peres (1994).
Sus declaraciones se produjeron después de que el Comité del Premio Nobel de la Paz otorgara recientemente el galardón a la líder opositora venezolana María Corina Machado, pese a su apoyo a las agresiones estadounidenses contra Venezuela y su solicitud de una invasión de EE.UU. de su país.
Desde el pasado mes de agosto, Estados Unidos ha desplegado frente a las costas de Venezuela buques de guerra, un submarino, aviones de combate y tropas, bajo pretexto de luchar contra el narcotráfico. Desde septiembre, ha llevado a cabo varios bombardeos contra lo que denomina narcolanchas en el mar del Caribe y el océano Pacífico, que han dejado decenas de muertos.
Por su parte, Caracas considera estas maniobras como una agresión armada dirigida a imponer un cambio de régimen, y denuncia que el verdadero objetivo es apropiarse de los recursos estratégicos del país, como el petróleo, el gas y el oro.
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