El fiscal de Shiraz (sur de Irán), Kamran Mirhayi, anunció el sábado que habían quedado destruidos algunos bancos, mezquitas, edificios públicos y privados, así como 83 paradas del autobús y centenares de semáforos durante los recientes tumultos en Shiraz.
También, aseveró que las personas vinculadas a los enemigos habían dado un giro a las protestan en dirección al desorden y la inseguridad.
Al hacer alusión a las declaraciones del Líder de la República Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, Mirhayi dijo que los tribunales castigarán de manera contundente, legal y rápida a las personas involucradas en las destrucciones y a quienes que han incitado al pueblo a los disturbios.
Según la agencia iraní de noticias Tasnim, al menos 200 líderes de operación de los grupos terroristas fueron detenidos en recientes disturbios, quienes ocultaban armas, municiones, granadas y cócteles molotov en sus casas.
Desde el 28 de diciembre comenzaron las manifestaciones pacíficas en Teherán, la capital, cuando comerciantes suspendieron de forma temporal sus actividades en señal de descontento por el pronunciado desplome de la moneda nacional frente al dólar estadounidense.
Mientras las autoridades han reconocido que las expresiones pacíficas de descontento son un derecho legítimo, varias figuras “opositoras” en el extranjero y actores externos hostiles, particularmente Estados Unidos e Israel, están aprovechando el momento para impulsar sus propios intereses, e intentan enmarcar las pacíficas protestas económicas como un llamado a una confrontación más amplia.
En las recientes revueltas, Irán ha capturado a elementos vinculados al servicio de espionaje israelí, Mossad, que aprovechándose de las protestas económicas, fomentan disturbios y actos contra la propiedad pública y privada, además de asesinar a agentes del orden.
Los funcionarios de seguridad iraníes informan que más de 100 personas han sido arrestadas en diversas provincias en relación con los recientes disturbios, mientras que altos funcionarios señalan la participación extranjera, incluidos Estados Unidos e Israel, como responsables de convertir las protestas económicas en disturbios violentos.
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