El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha indicado que, “según informes de inteligencia, los enemigos de Irán se preparan para ocupar una de sus islas con el apoyo de un Estado regional”.
“Nuestras fuerzas monitorean todos los movimientos enemigos y, si dan algún paso, toda la infraestructura vital de ese Estado regional será blanco de ataques implacables e incesantes”, ha advertido en su cuenta en X.
Aunque Qalibaf no mencionó cuál sería ese país regional que brindaría apoyo a una supuesta incursión terrestre de los enemigos para ocupar la isla iraní, las especulaciones señalan a Emiratos Árabes Unidos o Baréin.
Anteriormente, las autoridades de Irán advirtieron que consideran tener el derecho “legítimo” de atacar objetivos en Emiratos Árabes Unidos como represalia por los ataques estadounidenses que se lanzaron desde territorio emiratí contra la isla de Jark.
Hace días, el portal Axios citando a fuentes, afirmó que la administración Donald Trump está estudiando planes para ocupar o bloquear la isla iraní de Jark, situada en el Golfo Pérsico.
En otro mensaje emitido esta jornada en su cuenta de X, Qalibaf ha dejado claro que las fuerzas iraníes vigilan todos los pasos de EE.UU. en la región, especialmente el despliegue de sus soldados.
Su mensaje hace alusión a informes de medios de comunicación estadounidenses de que el Pentágono ha ordenado a unos 2000 soldados de la 82.ª División Aerotransportada del Ejército de EE.UU. que comiencen a desplazarse a Asia Occidental, en concreto a aguas del Golfo Pérsico.
Los medios especulan que las tropas de la unidad de élite estadounidense podrían ser utilizadas en tomar posiciones estratégicas de la isla de Jark, donde está el principal centro de exportación de petróleo de Irán, o que sean empleadas para ayudar a desbloquear el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, cerrado a los agresores y sus aliados.
En este contexto, Qalibaf ha advertido en su post que las fuerzas estadounidenses en camino hacia la región solo serán leña para el fuego encendido por sus superiores. “No pongan a prueba nuestra determinación de defender nuestra tierra”, ha enfatizado el jefe parlamentario iraní.
La guerra ilegal y no provocada se inició el 28 de febrero, en medio de conversaciones nucleares indirectas, con el asesinato del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y de algunos altos mandos militares y funcionarios gubernamentales.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes han llevado a cabo hasta el momento decenas de oleadas de ataques de represalia contra objetivos militares israelíes y estadounidenses en toda la región.
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