El adjunto político de las Fuerzas Armadas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el vicealmirante Mohammad Akbarzadeh, declaró que la dependencia de las economías estadounidense y europea respecto a los precios del combustible, así como su vulnerabilidad ante los acontecimientos regionales, constituyen palancas de presión que han colocado a Washington en una posición de suplicar por un acuerdo con Irán.
En clara alusión al declive de la hegemonía estadounidense, en un discurso pronunciado el martes por la noche ante una concentración popular en la ciudad de Zanyán, Akbarzadeh subrayó que los países de la región y las potencias mundiales han llegado a la conclusión de que Estados Unidos ya no es capaz de garantizar la seguridad de sus aliados.
El alto mando iraní calificó de “error de cálculo” la creencia de Washington de que puede contener a la República Islámica mediante herramientas militares, sanciones o la instigación de conflictos internos. En este sentido, destacó la capacidad de los misiles iraníes para alcanzar objetivos con precisión, lo que considera una respuesta directa a las acusaciones occidentales de que los cohetes iraníes eran “meras maquetas”.
Como símbolo del poder iraní, Akbarzadeh mencionó el control del estrecho de Ormuz y la incapacidad estadounidense para reaccionar ante ello. “No pudieron hacer absolutamente nada”, sentenció.
El adjunto político del CGRI insistió en que la capacidad disuasoria y el nivel de preparación de las fuerzas armadas iraníes son mayores que nunca. Tras afirmar haber inspeccionado personalmente las líneas costeras del sur y las islas estratégicas, declaró que los soldados iraníes están listos “con el cargador lleno” y que cualquier posible ataque recibiría una respuesta “mucho más contundente que en el pasado”.
“Por esta razón, Estados Unidos y el régimen sionista han dejado la guerra como su último recurso, no les queda otra opción”, afirmó Akbarzadeh y añadió que la República Islámica ha logrado bloquear proyectos clave de Israel, como los Acuerdos de Abraham y su pretensión de dominar la región comprendida entre el Nilo y el Éufrates.
Indicó que Estados Unidos, para mantener su hegemonía, no ha visto otra salida que enfrentarse a Irán, pero ha fracasado en todas sus herramientas, desde las sanciones hasta la guerra por delegación. “Irán es diferente de países como Venezuela o Irak”, remarcó y advirtió al presidente Donald Trump de que cualquier acción militar, como una operación anfibia, solo traería “derrota y deshonra” para Estados Unidos.
El 28 de febrero, la agresión criminal estadounidense-israelí contra Irán comenzó con ataques aéreos que asesinaron a altos funcionarios y comandantes iraníes. Las fuerzas iraníes respondieron lanzando un centenar de operaciones con misiles y drones contra objetivos en los territorios ocupados por Israel, así como contra bases y activos militares estadounidenses en toda la región.
Además, Irán tomó represalias cerrando el estrecho de Ormuz —vía marítima por la que transita una quinta parte del petróleo mundial—, lo que provocó un aumento significativo en los precios del petróleo y sus derivados.
Pese a un alto el fuego alcanzado el 8 de abril y el inicio de unas negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo, Teherán ha dejado claro que no se someterá a las presiones de Washington en ceder, entre otros el control de Ormuz y su programa de energía nuclear.
