“Luchamos y negociamos, combatimos con todas nuestras fuerzas y aumentamos nuestra preparación cuando sea necesario”, afirmó el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, en una entrevista televisada el miércoles, sobre la guerra impuesta por parte de EE.UU. contra Irán.
El funcionario iraní señaló que “Irán luchará hasta obligar al enemigo a aceptar las demandas de la nación iraní o, de lo contrario, a asumir la derrota”. No obstante, aclaró que esta postura no implica mantener una guerra indefinida ni prolongar las negociaciones para siempre.
“Nuestro objetivo es generar disuasión mediante el fortalecimiento, y consolidar este fortalecimiento en la mente del enemigo, para que nadie se atreva a atacarnos, y cualquiera que tenga esa estúpida idea debería fijarse en la experiencia y comprender que no pueden luchar contra Irán”, añadió Qalibaf, en una advertencia dirigida a los adversarios de Irán.
Estados Unidos debe ser castigado y cambiar su comportamiento
En este contexto, el funcionario iraní subrayó que la disuasión no debe limitarse al ámbito militar, como han demostrado la capacidad de Irán para imponer un alto el fuego y sus sistemas de defensa aérea, sino que también debe sustentarse en el frente de Resistencia, el control del estrecho de Ormuz, la cohesión nacional y la resiliencia económica.
Por otra parte, denunció que Estados Unidos, “había incumplido los compromisos asumidos y faltado a su palabra”, y sostuvo que Washington “debe ser castigado y debe cambiar su comportamiento”. “Debe comprender que tiene que llegar a un acuerdo con el pueblo iraní y aceptar sus demandas legítimas”, agregó.
Ante la preocupación de la población iraní sobre si las negociaciones con EE.UU. pueden impedir nuevos ataques contra Irán, Qalibaf afirmó que ningún acuerdo impediría por sí solo otra agresión contra Irán.
Según Qalibaf, la estrategia de Irán debe combinar la preparación militar con las negociaciones para establecer una disuasión duradera.
El pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una guerra contra Irán, país que respondió atacando objetivos israelíes en los territorios ocupados y bases estadounidenses en la región.
En junio, Teherán y Washington firmaron un memorando de entendimiento (MdE) para reducir las tensiones, pero EE.UU. violó el acuerdo al llevar a cabo mortíferos ataques aéreos contra Irán, imponer un bloqueo naval al país e intentar socavar la autoridad de Teherán sobre el estrecho de Ormuz, estableciendo un corredor inseguro cerca de las costas omaníes.
En respuesta, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) y el Ejército iraní reanudaron los ataques con misiles y drones contra posiciones estadounidenses en la región.
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