Vestidos con ropa protectora y gafas, los participantes se arrojan bolsas de harina teñida de vivos colores, cubriendo calles y fachadas en una nube multicolor que transforma el puerto en un escenario festivo.
Se trata de una explosión de color que tiene lugar cada Lunes Limpio, una festividad cristiana ortodoxa que marca el inicio de la Cuaresma —el período de penitencia de 40 días que termina en la Pascua— y el final de la temporada de carnaval, el cual conserva muchas de las tradiciones precristianas del país.
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