El cierre del estrecho de Ormuz y la interrupción del tránsito de petroleros por esta estratégica vía marítima han generado fuertes repercusiones en los mercados energéticos internacionales y han profundizado la preocupación de numerosos países por la seguridad del suministro.
La situación en Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo y gas, ha incrementado la incertidumbre sobre la disponibilidad de combustibles y ha ejercido una creciente presión sobre los precios de la energía.
El reciente repunte de los precios de los combustibles está agravando las presiones inflacionarias que ya han afectado a consumidores y empresas este año, lo que supone un problema político para el presidente estadounidense, Donald Trump, y los legisladores republicanos, mientras buscan defender sus ajustadas mayorías en el Congreso en las elecciones de medio mandato de noviembre.
msr/rba
