El 40 % de los estados del país tienen todo su territorio dividido entre uno o varios grupos del crimen organizado.
De los 2471 municipios que existen en México, en 1198 aparece registrado al menos el nombre de un cártel, banda criminal o célula delictiva operando en la zona.
Si se considera los kilómetros cuadrados que abarcan cada una de estas áreas, los datos indican que en el 75 % del territorio mexicano se tiene registrada la presencia de algún grupo delictivo.
De los 32 estados que conforman el mapa de México, solo hay 18 que tienen alguna parte de su territorio “libre”, es decir sin presencia de ningún grupo delincuencial.
Además del narcotráfico, estos cárteles participan en delitos como el secuestro, la extorsión, el robo de combustible, el tráfico de personas, y el crimen organizado en general. Con el paso del tiempo han evolucionado en términos de estructura, poder e influencia, y continúan siendo un desafío para el gobierno mexicano y y sus instituciones de seguridad.
Impacto de los Cárteles en México
- Violencia y Criminalidad: Los cárteles han generado una espiral de violencia que ha costado miles de vidas en México. Las guerras territoriales entre diferentes grupos y las tácticas violentas empleadas por los cárteles han dejado un saldo alarmante de muertes y desplazados. Las ciudades más afectadas son aquellas ubicadas en las fronteras o en los estados con alto tráfico de drogas, como Tijuana, Ciudad Juárez, y Culiacán.
- Corrupción: Los cárteles también tienen un impacto negativo en las instituciones del gobierno y la seguridad, ya que frecuentemente sobornan a autoridades locales, federales y militares para proteger sus actividades ilegales. Esto ha creado un círculo vicioso de corrupción que impide el avance en la lucha contra el crimen organizado.
- Economía y Desarrollo: Las actividades ilegales de los cárteles, como el tráfico de drogas y el robo de combustible, afectan gravemente la economía del país. Además, las zonas controladas por los cárteles suelen sufrir un retraso en el desarrollo y en la inversión extranjera debido a la violencia y la inseguridad.
- Relaciones Internacionales: México es un importante país de tránsito y destino de drogas hacia los Estados Unidos y otros mercados internacionales. Esto ha generado tensiones diplomáticas, especialmente con Estados Unidos, que ha presionado a México para tomar medidas más estrictas contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Principales cárteles que operan en México
- Cártel de Sinaloa
- Historia y Origen: Fundado en la década de 1980, el Cártel de Sinaloa es uno de los más poderosos y antiguos de México. Fue liderado durante muchos años por Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien fue capturado en 2016.
- Áreas de Operación: Su zona de influencia abarca gran parte del país, especialmente el norte, y tiene conexiones internacionales, principalmente con los Estados Unidos, Canadá y Europa.
- Actividades: Su principal actividad es el tráfico de drogas, particularmente cocaína, metanfetaminas, marihuana y fentanilo. Además, el cártel se dedica al lavado de dinero, el tráfico de armas y la extorsión.
- Estructura: El cártel de Sinaloa tiene una estructura jerárquica, pero también ha desarrollado alianzas estratégicas con otros grupos del crimen organizado, lo que le ha permitido expandir su poder y mantenerse como uno de los más influyentes.
- Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG)
- Historia y Origen: El CJNG surgió en 2010 como una escisión del Cártel de Sinaloa, y desde su aparición ha crecido rápidamente en poder y territorio. Se estima que su líder, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, estuvo entre los criminales más buscados de México.
- Áreas de Operación: El CJNG tiene una presencia significativa en el occidente y sur de México, especialmente en Jalisco, Michoacán, y Colima, pero también ha expandido su influencia en gran parte del territorio nacional.
- Actividades: Al igual que el Cártel de Sinaloa, el CJNG se dedica principalmente al tráfico de drogas, incluyendo fentanilo, metanfetaminas y marihuana. Además, el cártel está involucrado en extorsión, secuestros, y el control del robo de combustible.
- Estructura: El CJNG es conocido por su estructura más descentralizada y violenta. Sus miembros operan con alta autonomía, y su lema de “La Nueva Generación” refleja su enfoque moderno y altamente organizado en la gestión de sus operaciones criminales.
- Cártel del Golfo
- Historia y Origen: Fundado en los años 1980 en la región del Golfo de México, el Cártel del Golfo fue uno de los cárteles más poderosos en el pasado. Su liderazgo pasó por varias fases, y actualmente la organización está fragmentada en varias facciones.
- Áreas de Operación: Aunque históricamente operaba en el noreste de México, especialmente en Tamaulipas, el cártel del Golfo también tiene presencia en otros estados, como Veracruz y la Ciudad de México.
- Actividades: El cártel está involucrado en el tráfico de drogas, principalmente cocaína, marihuana y heroína. También se dedica a actividades de extorsión y secuestro. Durante años, tuvo una relación estrecha con los Zetas, pero actualmente está en conflicto con ellos.
- Estructura: Su estructura ha sido descentralizada debido a las luchas internas por el control de la organización. A pesar de esto, sigue siendo una de las organizaciones criminales con más influencia en el noreste de México.
- Los Zetas
- Historia y Origen: Los Zetas nacieron como una rama militar del Cártel del Golfo, pero rápidamente se independizaron y se convirtieron en uno de los cárteles más violentos y temidos de México. Su liderazgo estaba compuesto por exmilitares entrenados en tácticas de guerra.
- Áreas de Operación: Los Zetas han tenido presencia en todo el noreste y centro de México, pero especialmente en los estados de Tamaulipas, Veracruz y Nuevo León. Actualmente están presentes también en varios países de Centroamérica.
- Actividades: Además del narcotráfico, Los Zetas son conocidos por sus actividades de extorsión, secuestros, robo de combustible, tráfico de personas, y otros delitos violentos. Su estrategia es la violencia extrema, lo que les permite imponer el control sobre territorios.
- Estructura: A pesar de ser una organización descentralizada y compuesta por células, Los Zetas siguen siendo una de las agrupaciones más peligrosas y despiadadas.
- Cártel de Tijuana (Arellano Félix)
- Historia y Origen: Este cártel fue uno de los más importantes en las décadas de 1990 y 2000, pero su poder se ha visto reducido después de varias capturas de sus miembros clave, incluidos los líderes de la familia Arellano Félix.
- Áreas de Operación: Su principal zona de influencia se encuentra en la región noroeste de México, particularmente en Baja California. La ciudad de Tijuana ha sido un centro neurálgico para sus operaciones.
- Actividades: El cártel de Tijuana se ha dedicado principalmente al tráfico de cocaína, marihuana y heroína, pero también ha estado involucrado en el lavado de dinero, el tráfico de armas, y la extorsión.
- Estructura: Aunque el cártel ha sufrido varias fracturas debido a la captura de sus líderes, sigue teniendo presencia y poder en la región de Baja California, aunque su influencia se ha visto eclipsada por otras organizaciones como el CJNG.
- Cártel de Juárez
- Historia y Origen: Fundado en los años 1980, el Cártel de Juárez es uno de los cárteles más antiguos de México, aunque en los últimos años ha perdido poder frente a otros grupos. Su enfrentamiento con el Cártel de Sinaloa por el control de la frontera ha sido una de las principales causas de la violencia en la región.
- Áreas de Operación: Su influencia está centrada en Ciudad Juárez, Chihuahua, un punto estratégico en la frontera con los Estados Unidos.
- Actividades: El Cártel de Juárez ha estado involucrado en el tráfico de drogas (principalmente cocaína, marihuana y metanfetaminas), pero también en extorsión y lavado de dinero.
- Estructura: A lo largo de los años, la organización ha sufrido fracturas internas, pero aún mantiene presencia en la región fronteriza.
Otros grupos criminales en México
Según Insight Crime, muchos de los grandes cárteles han perdido protagonismo en el mundo criminal tras el asesinato o arresto de sus líderes. El informe menciona como ejemplos el cártel del Golfo, la Organización Beltrán Leyva, los Zetas, la Familia Michoacana, el Cártel de Juárez, el cártel de Tijuana y los Caballeros Templarios.
“En el noreste del país, operan varios grupos que se escindieron de los Zetas y del cártel del Golfo. Algunos de los más prominentes son el cártel del Noreste, los Metros y los Escorpiones, que supervisan, además del tráfico transfronterizo, diversas actividades depredadoras como la extorsión, el secuestro de migrantes, la trata de personas, el contrabando, el tráfico de armas y el tráfico de personas”, según el informe de Insight crime. Además, subraya la presencia de células independientes diseminadas por todo México, dedicadas al robo de combustible o el narcotráfico.
¿Cómo nació y creció el CJNG, el cártel más poderoso de México?
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), cuyo líder, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fue abatido el domingo durante una operación del ejército mexicano, no solo es el más potente en términos militares y en presencia territorial en México, donde seguía en expansión.
Surgió en 2009, luego de la ruptura del cártel del Milenio. Se convirtió en una de las agrupaciones criminales más grandes, violentas y de mayor expansión en la región y la muerte de su líder representa uno de los golpes más significativos contra el crimen organizado en México en más de una década.
El CJNG se originó a partir de un brazo armado local vinculado al poderoso cártel de Sinaloa, del que se tuvo referencia pública desde 2007 y cuya función era resguardar sus áreas de influencia en Jalisco.
La agrupación fue impulsada por Ignacio Coronel, “El Nacho”, considerado uno de los principales operadores financieros del cártel de Sinaloa y aliado cercano de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
El CJNG adquirió notoriedad rápidamente por su violencia extrema. Ejemplo de ello fue la macabra exhibición de 35 cadáveres –23 hombres y 12 mujeres– en la avenida principal de la localidad turística de Boca del Río (Veracruz) en septiembre de 2011, acto que motivó que el grupo criminal se hiciera un hueco en el panorama nacional mexicano. Para entonces, en realidad, el grupo ya había roto con sus aliados de Sinaloa.
“El Nacho” había muerto un año antes en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad, momento que “El Mencho”, que hasta entonces había formado parte del Cártel del Milenio, aprovechó para llenar ese vacío de poder y enfrentarse a su antiguo aliado en la región montañosa de Sinaloa.
El CJNG logró convertirse en menos de una década en una poderosa maquinaria cuyos nexos criminales se extienden por toda América, desplazando a otras organizaciones históricamente dominantes como el Cártel de Sinaloa.
Un informe de organización civil Global Initiative against Organized Crime (GI-TOC) indica que el CJNG tiene presencia en al menos 27 estados mexicanos, fundamentalmente en Jalisco, Nayarit, Colima, Veracruz y Guanajuato. Pero sus ramificaciones se extienden más allá de las fronteras de México: se ha detectado su presencia en Estados Unidos, Colombia, Perú y también en Europa y Asia.
Según la Administración de Control de Drogas de EE.UU. (DEA, por sus siglas en inglés), la organización criminal tiene presencia en más de 40 países.
¿Qué puede suceder ahora con la caída de “El Mencho”?
Ya abatido su máximo y único líder, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, el cártel que controla más dinero, armas, hombres y droga en el país, se enfrenta ahora a un periodo de reacomodo que aventura una peligrosa ola de violencia.
“El Mencho”, de 59 años, era uno de los capos más buscados por México y Estados Unidos, que ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares. Era uno de los líderes narco más importantes en actividad tras el arresto de los fundadores del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, e Ismael Zambada García, conocido como “El Mayo”, actualmente en prisión en Estados Unidos.
El abatimiento del máximo y único líder del grupo abre ahora numerosos interrogantes sobre quién podría sucederlo o si otros grupos aprovecharán el vacío de poder para intentar ocupar su lugar.
Uno de sus hijos, Rubén Oseguera González, considerado segundo en importancia al mando del grupo y conocido como “El Menchito”, fue extraditado en 2020 de México a EE.UU. en lo que se calificó como uno de los golpes más duros contra la organización hasta la muerte de su padre.
Otros lugartenientes que también tenía “El Mencho” están presos o fueron asesinados en distintos enfrentamientos.
Según los expertos, “El Mencho” nunca permitió que, de las múltiples alianzas y células criminales con las que operaba Jalisco, alguna fuera lo suficientemente fuerte para retar su poder central.
Entonces no hay una claridad absoluta, ni sanguínea, ni familiar, ni por vínculos que permita ver quién sigue.
Aunque la ola de violencia registrada en días recientes en algunas regiones del país se disipó pronto, según el especialista, en los próximos dos meses podría observarse la reacción de grupos rivales ante lo ocurrido en Jalisco, así como el reacomodo interno tras la caída de “El Mencho”, un escenario que incluso podría derivar en disputas al interior de la propia organización.
La pregunta central ahora es si el CJNG experimentará una sucesión limpia de liderazgo o se fracturará internamente, una dinámica que definirá la trayectoria de seguridad de México en los próximos meses.
Sin embargo, la historia ha demostrado simplemente que el descabezamiento de un cártel no significa la extinción de la organización.
México se queda sin sus grandes capos ¿Qué viene después?
La estrategia de descabezar a las grandes mafias, que tuvo uno de sus puntos más recientes con la caída de “El Mencho”, ha sido una constante que, hasta ahora, ha derivado en mayores niveles de violencia debido a la fragmentación en pequeños grupos más impredecibles y difíciles de controlar.
Cuando la Armada de México mató en 2012 a Heriberto Lazcano, el líder del temible cártel de Los Zetas, pionero del narcoterrorismo en México, “El Mencho” apenas comenzaba a emerger. Había ayudado a debilitar a ese grupo de exmilitares de élite y ya estaba planeando una ruptura con el Cártel de Sinaloa para lanzar su carrera en solitario. Para 2014, con el segundo arresto de Joaquín “El Chapo” Guzmán, ya dirigía su propio cártel, pero gracias a mantener un perfil bajo, había mantenido un historial criminal sorprendentemente limpio. Durante la captura definitiva de El Chapo, incluso logró derribar un helicóptero militar con cañonazos y paralizar Guadalajara, la segunda ciudad más grande de México. Un par de años después, hizo un pacto con los remanentes de los cárteles de Tijuana y Juárez, desangrados por la guerra contra Sinaloa, para consolidar su poder.
El 25 de julio de 2024, Estados Unidos anunció que había arrestado a Ismael Zambada de 76 años, conocido como ”El Mayo”, cofundador del infame cártel de Sinaloa, y a Joaquín Guzmán López, de 38 años, hijo de “El Chapo”, otro cofundador de la organización del narcotráfico, en un aeropuerto rural cerca de El Paso, Texas (EE.UU.).
Desde el arresto de Ismael “El Mayo” Zambada en EE.UU., en 2024, este grupo vive una fuerte guerra interna entre dos facciones: los Chapitos y los Mayiza.
Según el sitio especializado Insight Crime, el cártel de Sinaloa “no tiene un solo líder ni una estructura jerárquica”, sino que se compone por células que cooperan entre sí, a la vez que subcontratan grupos locales para sus operaciones fuera de México.
Y cuando “El Mayo” fue arrestado en Texas, hacía tiempo que se había consolidado como el jefe del cártel más poderoso de México y el hombre más buscado en Estados Unidos. “El Mencho” fue el último gran capo de la droga y, a la vez, el primero en emerger de la desintegración de los cárteles clásicos. Ahora, tras su muerte a manos del ejército mexicano, ninguna de esas cosas existe ya.
México se enfrenta a un nuevo escenario donde los grupos del crimen organizado carecen de líderes. Todos están muertos o en prisión.
La estrategia de atacar a la cúpula de los cárteles ha sido la norma para los gobiernos mexicanos durante casi dos décadas, con una ligera pausa durante el sexenio anterior, desde el inicio de la llamada guerra contra las drogas y el despliegue del ejército para enfrentar frontalmente al crimen organizado. Los resultados de estas operaciones de alto perfil no han sido muy alentadores, a juzgar por los datos. Los asesinatos y las desapariciones han batido récords históricos durante este periodo, además de picos en delitos relativamente nuevos como la extorsión.
La consecuencia ha sido no solo la dispersión de los delitos, sino también el surgimiento de nuevos grupos. Con el desmantelamiento de las grandes organizaciones criminales, se produjo una nueva mutación: una galaxia de nuevos grupos atomizados, más descontrolados e impredecibles, ansiosos por aprovechar cualquier oportunidad. Hace una década, la entonces Procuraduría General de la República (PGR) había identificado ocho grupos principales; hoy, el número ha ascendido a más de 80, según documentos militares filtrados hace unos años.
Sin embargo, los analistas enfatizan que la raíz del problema va mucho más allá de las grandes figuras mediáticas. Mientras la red de complicidad entre el poder político y las redes corporativas de lavado de dinero permanezca intacta, el fenómeno seguirá reproduciéndose. Esa es la estructura que permite a estas figuras ascender al poder, independientemente de su supuesta astucia o habilidad.
En 2019, la respuesta a un fallido operativo del ejército para arrestar a uno de los hijos de “El Chapo”, Ovidio Guzmán, fue una ola de violencia que paralizó la capital de Sinaloa.
Sin embargo, el caso del CJNG también tiene una característica única. Se trata de una mafia moderna y descentralizada que opera como una franquicia, lo que le permite extender su alcance a casi todo el país. La respuesta a la muerte de su líder demostró su poder de fuego. Como un efecto dominó, los incidentes violentos se multiplicaron a nivel nacional. Su abatimiento desencadenó una ola de violencia de represalia sin precedentes, aunque de corta duración, en aproximadamente 20 estados, con la mayor concentración en Jalisco.
Si bien la magnitud de la violencia fue alarmante, su rápida disipación sugiere una demostración de alcance más que una estrategia de disuasión sostenible.
La operación militar refleja mejoras significativas en la capacidad del Estado mexicano, no obstante, la ola de violencia demuestra que el cártel sigue operando, y mientras el Estado no neutralice no solo el narcotráfico, sino también la minería, la tala, el robo de combustible y la extorsión, seguirá habiendo incentivos para la delincuencia.
El progreso a largo plazo en la lucha contra el crimen organizado todavía depende de una estrategia multidimensional que se extienda mucho más allá de la persecución de los capos.
Conclusión
El narcotráfico y el crimen organizado en México son fenómenos complejos que involucran a múltiples actores y que tienen un impacto profundo en la vida política, social y económica del país. A lo largo del tiempo, los cárteles han transformado su estructura y ampliado su poder, adaptándose a nuevas tecnologías, mercados y modalidades de operación. Si bien el gobierno mexicano ha reforzado las acciones para combatirlos, estas organizaciones continúan representando un desafío considerable para la seguridad y la estabilidad nacional.
Enfrentar el problema exige una estrategia integral que vaya más allá de la acción policial e incluya prevención, fortalecimiento del Estado de derecho y políticas de desarrollo social y económico en las regiones más vulnerables.
