Los preparativos de este Ramadán en la Franja de Gaza se viven marcados por la profunda crisis socioeconómica y humana tras dos años de guerra, sin los ambientes festivos habituales y con una población aún dolida por pérdidas de vidas y destrucción generalizada. Si bien muchas familias mantienen la fe y algunas tradiciones espirituales, la mayoría de la población vive este Ramadán en condiciones de lucha diaria por la supervivencia.
La economía de Gaza colapsó casi por completo, con niveles altísimos de pobreza y desempleo después del conflicto que devastó infraestructuras clave. Aunque ahora hay algo de comida en los mercados, los precios han subido de forma exorbitante, lo que hace que muchos productos básicos sean inalcanzables para la mayoría de las familias. La escasez de mercancías y los altos costos limitan profundamente la capacidad de la población para celebrar las tradiciones gastronómicas del mes santo.
No hay atmósferas festivas ni encuentros comunitarios como antes; el dolor, la ansiedad por la reconstrucción y la inseguridad alimentaria dominan la vida cotidiana.
Gaza se prepara para recibir este Ramadán después de dos años de guerra. Sin embargo, será un Ramadán triste, sin luces ni celebraciones como antes. En los mercados hay pocos productos y a precios que la mayoría no puede pagar. Aquí, el mes sagrado vendrá entre el dolor y la resistencia diaria de una población aun dolorida.
Huda Hegazi, Gaza.
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