• El portavoz del CGRI de Irán, el general de brigada Hosein Mohebi.
Publicada: martes, 11 de agosto de 2026 15:47

El portavoz del CGRI de Irán ha afirmado que la guerra expuso la debilidad de Estados Unidos y trasladó parte de sus costes a Washington y sus aliados.

“Estados Unidos ha intentado en muchas de sus guerras trasladar los costos del conflicto fuera de su territorio, involucrando a otros países sin que su propio territorio sufriera daños. Sin embargo, en la guerra de Ramadán, ese costo regresó al propio EE.UU.”, ha afirmado el portavoz del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), el general de brigada Hosein Mohebi, durante una ceremonia celebrada este martes.

Mohebi ha atribuido este cambio a las capacidades de la Fuerza Quds, las Fuerzas Armadas y el CGRI, que, según ha señalado, permitieron trasladar los costos de la guerra al bando contrario.

Amenazas de EEUU y respuesta de Irán

Mohebi ha explicado que, ante las amenazas estadounidenses de atacar las infraestructuras iraníes, la República Islámica advirtió que respondería contra infraestructuras de Estados Unidos, sus aliados y el régimen israelí.

Tras el ataque estadounidense contra el yacimiento de gas de Pars del Sur y el centro energético de Asaluyeh, el CGRI lanzó misiles de largo alcance y alta precisión contra infraestructuras vinculadas a EE.UU., Israel y sus aliados.

“En consecuencia, el costo de la guerra fue devuelto al propio adversario y ya no pudieron continuar la guerra con el mismo ritmo”, ha afirmado.

Mohebi también ha señalado que Irán advirtió que, si EE.UU. cumplía sus amenazas de destruir sus infraestructuras, Teherán podría utilizar los principales cuellos de botella energéticos para imponer un alto costo al adversario.

 

En este contexto, ha advertido que cientos de miles de millas de redes energéticas, miles de centrales eléctricas y diversas infraestructuras conectadas a Internet están al alcance de Irán.

“El mensaje de la República Islámica fue que ante una amenaza existe una amenaza recíproca y, si Estados Unidos lleva a cabo su amenaza, Irán también llevará a cabo la suya”, ha recalcado.

El portavoz del CGRI ha añadido que otro efecto de la guerra fue el desgaste del arsenal estadounidense, especialmente de sus armas estratégicas, cuya sustitución no sería posible a corto plazo.

“La doctrina de EE.UU. se basa en combatir simultáneamente en varios frentes y la reducción de sus armas en el Pacífico, frente a Rusia y China, así como en otros frentes que considera una amenaza, constituye un grave peligro”, ha agregado.

Los periodistas deben documentar la capacidad de Irán

Mohebi ha subrayado que los periodistas deben documentar y transmitir a las futuras generaciones la capacidad de Irán para hacer frente a una superpotencia pese a años de sanciones. Ha señalado que algunos acontecimientos de la guerra son tan extraordinarios que resulta difícil creerlos si no quedan registrados y explicados con precisión.

Impacto en la economía y en la cadena de suministro mundial

Mohebi ha destacado asimismo que la guerra de Ramadán tuvo un fuerte impacto en la cadena de suministro mundial y afectó al petróleo y sus derivados, el transporte marítimo, los seguros, los mercados financieros, los alimentos y otros productos esenciales.

La drástica reducción del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico y la paralización de unos 1300 buques en el estrecho de Ormuz elevaron los costos de transporte, seguros y abastecimiento, con efectos directos sobre las economías occidentales, especialmente la estadounidense.

También se vieron afectadas la producción y el suministro de componentes industriales, incluidos componentes electrónicos y aluminio. La interrupción de la producción de aluminio en Baréin y Emiratos Árabes Unidos redujo en unos tres millones de toneladas la producción anual mundial de este metal. Según Mohebi, una de las principales características de la guerra fue precisamente su impacto simultáneo en distintos sectores de la economía y de la cadena global de suministro.

La geografía vuelve a ser clave en la guerra y el poder

El portavoz del CGRI ha señalado además que el conflicto volvió a situar la geografía en el centro de las ecuaciones de guerra y poder. Destacó en particular el estrecho de Ormuz, que, según ha afirmado, volvió a estar bajo control de Irán y constituye para el país no solo una vía económica, sino también un importante factor de poder.

Mohebi ha afirmado que, mientras EE.UU. mantenía entre 30 y 40 buques de guerra en el Golfo Pérsico antes de la guerra, actualmente no hay ningún buque de guerra estadounidense en esas aguas.

Europa se distancia de Washington

Mohebi ha señalado que, a diferencia de conflictos anteriores, Europa no acompañó a EE.UU. durante la guerra de Ramadán y que las amenazas y llamados de Washington no modificaron esa postura. Ha añadido que Estados Unidos retiró a 5000 efectivos de Alemania sin lograr cambiar la posición europea y que la brecha llegó incluso a afectar las relaciones entre Washington y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Mohebi ha agregado que, durante la primera noche del ataque israelí contra el Líbano, la OTAN también condenó dicha ofensiva.

Tras la guerra de 40 días, las repercusiones del conflicto trascendieron el ámbito regional y alcanzaron también la escena internacional. Entre sus principales consecuencias destacan el debilitamiento de la confianza de los países árabes en las garantías de seguridad de Estados Unidos, la pérdida de influencia de Washington en Asia Occidental y el avance de la región hacia un orden menos dependiente de EE.UU. Asimismo, la derrota estadounidense frente a Irán abrió espacio para una mayor influencia de China en las nuevas ecuaciones internacionales.

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