Publicada: miércoles, 21 de enero de 2026 14:06

El inmenso error que han cometido algunos líderes del mundo pluripolar, soberano, ha sido interpretar las acciones de Trump como aquellas ejercidas por una persona normal, sin afectaciones psiquiátricas, lo que ha llevado a serias equivocaciones políticas y, sobre todo, estratégicas.

Carlos Santa María

De no resolverse, el mundo puede ser extinguido, ya que propiciar conflictos es y será una escalada sin fin, independientemente de que este diga ser proclive a la paz.

Sociópata es aquella persona que presenta un trastorno de la personalidad que, al no ser detectado, le permite moverse en la sociedad, aunque sus características antisociales implican un daño enorme a los seres humanos, aún más evidente cuanto más poder y daño puede ejercer. Son condiciones normales exacerbadas en grado extremo, lo que indica una enfermedad grave.

El enfoque ha sido tan erróneo que se califica al presidente estadounidense como megalómano, es decir, que cree que todo lo que hace es superior, sin comprender que esa extralimitación no corresponde a la normalidad cerebral, sino a una alteración grave, ya que se desconecta de la realidad al creer que todo lo hecho por él es único y que nadie lo puede igualar, porque proviene de él mismo y de su propia versión de la justicia. Los ejemplos confirman esta anomalía, hasta el punto de decir que la operación militar “excepcional” (como la ha definido) para secuestrar al mandatario venezolano es la más importante y prácticamente imposible de realizar en el orbe.

Algunos elementos de esta insalud mental son:

Falta de sentimientos vinculados a la compasión, afectividad, cercanía y diálogo.

Es la imposibilidad de expresar amor, ternura, afectos, haciendo de sus relaciones un estricto campo de sometimiento.

La inexistencia de evidencias de abrazos sostenidos, más allá de fotos con Epstein, chicas muy jóvenes y negadas posteriormente, su desprecio por las mujeres, muestran que bailar, sonreír, hablar, sin emociones propias de un ser normal, se confirman por la propuesta de hacer de Gaza un resort de vacaciones construido sobre las tumbas de fetos, mujeres embarazadas, miles de niños, ancianos, sin respeto alguno por el sufrimiento ajeno.

Una persona normal tiene como mínimo un sentimiento hacia su familia, cercanos, tragedias, destacando la solidaridad, inexistente en un sociópata.

Deseo interior de castigar a sus contradictores y dañar a quien creen culpable de alguna fechoría o error.

Hay una coincidencia general en que Trump posee una particularidad sádica al disfrutar infligiendo sufrimiento a otros, ratificada al decir alegremente que vio el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en un televisor como si fuera una película, sin remordimiento alguno por las víctimas civiles y militares venezolanas en un cobarde atentado basado en una superioridad enorme e imparable.

La amenaza mortal a sus contradictores, como Gustavo Petro o Delcy Rodríguez, demuestra su obcecada tendencia a destruir al otro más que a dialogar y ofrecer soluciones: matar está dentro de su mente como algo normalizado.

La mentira compulsiva.

Engañar públicamente, sabiendo que va a ser descubierto, implica un trastorno ilógico, ya que toda persona que miente no desea ser descubierta. En este caso, se cuentan por cientos los datos aportados por este y que han sido develados a la sociedad, aunque ocultados por los Medios Masivos de Desinformación aliados a estas falsedades.

La falta de un criterio ético, que es la conciencia que posee todo ser racional y lo invita a no realizar actos delictivos, desaparece como por arte de magia en la persona enferma mentalmente, cuyo caso se aplica claramente al mandatario. Afirmar que Maduro es un tipo violento y que ha matado a millones de personas confirma un deterioro cognitivo inmenso, y decir que el presidente venezolano imita sus bailes es confirmación de una personalidad sociópata narcisista.

Pérdida del contacto con la realidad.

Este es uno de los efectos más consistentes de la enfermedad mental, ya que, al creerse dueños de la verdad absoluta, creen que el mundo les pertenece, lo cual es un absurdo, pues nadie es propietario de la Tierra.

No obstante, decir que Groenlandia debe ser manejada o anexada por Estados Unidos implica una desproporción absoluta, agravada al afirmar que Canadá será el estado 51 de Estados Unidos. La misma doctrina de seguridad de Estados Unidos manifiesta la supuesta propiedad del hemisferio occidental, lo que evidencia una idea patológica.

Manejo incontrolado de impulsos y emociones, por fuera de la razón. La imprevisibilidad como enfermedad.

En todos los escenarios de análisis, incluso superficiales, existe unanimidad en que Trump puede cambiar de idea en cualquier momento o decidir lo impredecible sin necesidad de justificación alguna.

Lo delicado es la ignorancia de la gobernanza occidental, a quienes tanto admiran los apátridas (detestados por ser traicioneros de su patria), ya que creen que esta característica es parte de la inteligencia y no una categoría psiquiátrica producto de cambios de comportamiento enfermizos, incluida la llamada bipolaridad, que constituye un factor que debe ser estudiado con mucho cuidado por los alcances que posee.

Confundir la impulsividad con creatividad, por fuera del pensamiento, el análisis estratégico y la racionalidad, es un error grave.

Manipulación como forma táctica de insertarse en sociedad.

Mientras más grande es el poder, se puede presionar a los MMdeD, al espectro jurídico y al público, utilizar al sionismo y su fuerza financiera, lo que le permite crear escenarios ilógicos y masivos de credibilidad absurda, pero con tal cobertura mediática que se convierten en verdades pese a su falsedad.

Sin embargo, esta personalidad se une a otros factores que agravan esa condición, como la creencia en diálogos con seres imaginarios, los que dan una visión del mundo similar a lo que sucede con Netanyahu, quien manifiesta que Palestina les fue escriturada por la Biblia y la Torá. Aún más evidente es que el lenguaje comienza a ser mínimo tanto en sus diálogos, actitudes y respuestas, las cuales no poseen ningún tipo de fundamento conceptual ni lógico, lo que demuestra un deterioro cognitivo evidente, “que podría probarse con un estudio neurológico y resonancia magnética… problemas como disminución drástica de la fluidez verbal, pensamiento tangencial, disminución del vocabulario, uso excesivo de superlativos y palabras de relleno, perseveración, confabulación, parafasia fonémica, parafasia semántica, confusión de personas, así como deterioro del juicio, control de impulsos y funcionamiento motor…” (1).

Desprecio absoluto por las normas de convivencia individuales, familiares, sociales, internacionales.

Es el tema más expuesto, ratificando que ninguna norma es válida: ni el Derecho Internacional, ni la ONU, ni los tratados históricos; es decir, se encuentra por sobre el parecer del mundo. Lo delicado es que detrás de él existe un círculo íntimo que alienta su sociopatía, similar a Hitler y su jauría malévola.

Consideraciones Finales.

Son numerosas; sin embargo, basadas en el Geopoder, mencionaremos tres:

  1. No comprender que negociar con una persona con trastorno de personalidad debe llevar a reflexionar profundamente sobre cómo se trata a individuos ligados a la sociopatía sería un error. No se trata de un examen político, sino de una investigación psiquiátrica que propone formas de comprender y actuar en consecuencia, desconfiando plenamente de quien traiciona o asesina compulsivamente sin remordimiento. Irán lo tiene muy claro y sabe que el único disuasivo es mostrar fortaleza y dignidad.
  2. Lamentar profundamente la ignorancia u odio de la gobernanza euroestadounidense al no comprender que el deseo de dañar al otro, supremamente peligroso cuando un individuo posee muchísimo poder, se traduce en una maldad permanente: amenazar, asesinar, invadir, justificar genocidios, sabotear, infiltrarse, mentir, robar y sentirse satisfecho de todas estas acciones criminales.
  3. El sociópata es un terrorista potencial cuyo actuar delictivo contra la justeza social es evidente y debe ser detenido por medio de la Resistencia multipolar, castigando los crímenes internacionales del general Soleimani, el genocidio del pueblo palestino, el ataque a las centrales nucleares iraníes, el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros, entre muchísimos otros, por el peligro que entraña para la Humanidad.

Es la hora de emplear este instrumento científico para determinar cómo se detienen los genocidios, injerencias, ocupación, sabotajes de las élites Hegemón. Así debe ser analizado.


1. https://www.razon.com.mx/mundo/2024/10/27/donald-trump-es-un-riesgo-esto-advierten-expertos-en-salud-mental/

Carlos Santa María
Carlos Santa María Carlos Santa María, Ph. D., es un pensador, humanólogo, psicólogo social, profesor universitario, investigador y escritor de numerosas obras sobre comportamiento humano y Geopoder. Actualmente es conferencista y analista internacional.

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