Por: Ivan Kesic
El Sayad-3G representa un avance significativo en las capacidades autóctonas de defensa aérea naval de Irán, al combinar interceptación de largo alcance, arquitectura de lanzamiento vertical e integración en redes de guiado para reforzar la supervivencia de la flota en entornos marítimos estratégicamente sensibles.
El 20 de febrero de 2026, la Fuerza Naval del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) efectuó con éxito el disparo de prueba del misil naval de defensa aérea Sayad-3G desde el buque de guerra Shahid Sayad Shirazi durante los ejercicios “Control Inteligente del Estrecho de Ormuz”.
El lanzamiento constituyó el primer despliegue operativo de un misil superficie-aire de largo alcance lanzado verticalmente desde una plataforma naval iraní.
El Sayad-3G es la adaptación marítima de la consolidada familia iraní Sayad de sistemas superficie-aire, evolucionada desde las variantes terrestres Sayad-3 y Sayad-3F para satisfacer los exigentes requisitos de las operaciones navales.
El misil, de combustible sólido, mide aproximadamente siete metros, pesa en torno a 2000 kilogramos y, según informes, alcanza velocidades de hasta Mach 7. Posee un alcance de interceptación de 150 kilómetros y está diseñado para contrarrestar un amplio espectro de amenazas aéreas, incluidos cazas, vehículos aéreos no tripulados, misiles de crucero y aeronaves de patrulla marítima.
Emplea un sistema de guiado híbrido que combina navegación inercial con búsqueda radar activa o semiactiva en la fase terminal. Se lanza desde silos verticales a bordo de buques de la clase Shahid Soleimani, proporcionando cobertura de 360 grados sin necesidad de rotación mecánica del lanzador.
La configuración de lanzamiento vertical permite salvas rápidas, una capacidad crítica frente a ataques de saturación. Su integración en una arquitectura de mando y control en red posibilita además la recepción de datos de adquisición de blancos desde sensores distribuidos, incluidos radares costeros, plataformas aéreas y otros combatientes de superficie.
Linaje de desarrollo de la familia Sayad
El Sayad-3G constituye la iteración naval del Sayad-3F, que a su vez evolucionó del sistema terrestre Sayad-3, probado por primera vez a finales de 2016.
La familia Sayad surgió del amplio esfuerzo iraní por desarrollar de forma autónoma sus capacidades de defensa aérea bajo prolongadas sanciones occidentales.
El Sayad-1 representó mejoras iniciales sobre sistemas soviéticos S-200, mientras que el Sayad-2 evidenció la capacidad iraní para producir un misil de alcance medio de diseño nacional, con un radio aproximado de 75 kilómetros.
El Sayad-3, presentado públicamente a mediados de la década de 2010, amplió el envolvente de interceptación a entre 150 y 200 kilómetros y se convirtió en componente esencial del sistema de defensa aérea Bavar-373.
La variante Sayad-3F introdujo la capacidad de lanzamiento vertical para plataformas terrestres, sentando las bases tecnológicas para la configuración marítima del Sayad-3G.
Especificaciones físicas y propulsión
El Sayad-3G mide aproximadamente siete metros de longitud, con un diámetro cercano a 50 centímetros y un peso total de lanzamiento de unos 2000 kilogramos.
Utiliza propulsión de combustible sólido, una elección que ofrece ventajas clave en estabilidad de almacenamiento, disponibilidad inmediata para el lanzamiento y menores requerimientos de mantenimiento en comparación con sistemas de combustible líquido. Asimismo, elimina la necesidad de procedimientos de abastecimiento previos al disparo, reduciendo los tiempos de reacción, atributo esencial en misiones de defensa aérea naval.
Se informa que alcanza una velocidad máxima de Mach 7 (aproximadamente 8000 km/h), lo que le permite interceptar blancos aéreos de altas prestaciones.
Arquitectura de guiado y control
El Sayad-3G emplea un sistema de guiado híbrido que opera en múltiples fases de vuelo.
Durante el lanzamiento y la fase media, se apoya en navegación inercial, manteniendo su trayectoria según parámetros preprogramados y actualizaciones transmitidas por enlace de datos desde el buque lanzador u otros nodos de mando.
En la fase terminal, transita a guiado radar activo o semiactivo, según el escenario táctico y la naturaleza del objetivo.
En modo activo, el misil utiliza su propio radar embarcado para iluminar y seguir el blanco de forma autónoma en la aproximación final, sin necesidad de iluminación continua desde el buque.
En modo semiactivo, depende de iluminación externa —generalmente del radar de control de tiro del buque o de plataformas cooperantes— lo que puede reducir emisiones propias y mejorar la supervivencia en entornos electromagnéticos disputados.
La integración de tecnologías radar avanzadas y sistemas digitales de control mejora la precisión de seguimiento y la probabilidad global de interceptación. Aunque se afirma que incorpora capacidades de resistencia a contramedidas, los detalles técnicos específicos no han sido divulgados.
Ojiva y sistema de espoleta
El misil está equipado con una ojiva de alto explosivo diseñada para maximizar la letalidad frente a diversas amenazas aéreas.
Incorpora una espoleta de proximidad que detecta el punto óptimo de interceptación y detona en consecuencia, generando un patrón de fragmentación que incrementa la probabilidad de destrucción incluso sin impacto directo.
Este enfoque resulta particularmente eficaz contra blancos maniobrantes y de baja sección radar. La configuración global de la ojiva parece optimizada para cazas, drones y misiles de crucero.
Integración en sistema de lanzamiento vertical (VLS)
Una característica definitoria del Sayad-3G es su configuración de lanzamiento vertical, que supone una evolución sustancial respecto a sistemas navales iraníes anteriores con lanzadores orientables.
El misil se despliega desde silos verticales instalados en buques de la clase Shahid Soleimani; el Shahid Sayad Shirazi transporta seis misiles Sayad-3G en celdas dedicadas.
Un sistema VLS proporciona cobertura real de 360 grados sin rotación mecánica, permitiendo respuesta inmediata a amenazas desde cualquier dirección. Tras el lanzamiento, el misil asciende verticalmente antes de ejecutar giros programados hacia el blanco, optimizando su rendimiento cinemático y flexibilidad de interceptación.
La arquitectura VLS permite además salvas rápidas, esenciales frente a ataques de saturación. Las celdas están integradas en el sistema de gestión de combate del buque, que supervisa la priorización de blancos, la secuencia de disparo y las actualizaciones de guiado en vuelo medio.
Adicionalmente, esta configuración reduce la firma radar en comparación con lanzadores expuestos, mejorando la supervivencia de la plataforma.
Envolvente de interceptación y conjunto de blancos
Según se informa, el Sayad-3G posee un alcance máximo de interceptación de 150 kilómetros, lo que lo sitúa dentro de la categoría de misiles navales superficie-aire de medio a largo alcance. Este radio permite al buque portador establecer un paraguas defensivo que se extiende más allá del horizonte visual, interceptando amenazas antes de que puedan emplear sus armas contra la nave o los activos que la acompañan.
El misil está concebido para contrarrestar un amplio espectro de amenazas aéreas, entre ellas aeronaves de combate, vehículos aéreos no tripulados de gran altitud, aviones de patrulla marítima, plataformas de apoyo, misiles de crucero y objetivos de baja sección transversal radar.
Algunas fuentes sugieren una capacidad limitada frente a determinados blancos balísticos en su fase terminal, aunque esta afirmación no aparece de manera uniforme en las descripciones técnicas disponibles.
Si bien el envolvente exacto de altitud no ha sido divulgado públicamente, las características de rendimiento del misil indican aptitud para interceptar objetivos desde perfiles de vuelo a baja cota hasta trayectorias de gran altitud.
Su alcance de 150 kilómetros reviste especial relevancia en teatros marítimos confinados como el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, donde un solo buque o una pequeña formación puede potencialmente cubrir extensas áreas operativas.
Integración de sensores y conectividad en red
El Sayad-3G opera dentro de un marco integrado de mando y control que habilita opciones de adquisición y designación de blancos altamente flexibles. Puede enfrentar amenazas utilizando exclusivamente los sistemas de radar embarcados en el buque lanzador, garantizando así una capacidad autónoma de autodefensa.
De manera alternativa, puede recibir datos de localización y seguimiento desde sensores externos, incluidos radares costeros de vigilancia, aeronaves de alerta temprana aerotransportada, vehículos aéreos no tripulados u otros combatientes de superficie. Esto posibilita la interceptación de objetivos situados más allá del horizonte sensorial orgánico del buque lanzador.
Esta funcionalidad habilitada por redes transforma efectivamente a los buques individuales en nodos dentro de una malla más amplia de defensa aérea, donde sensores distribuidos pueden proporcionar designación de blancos a las plataformas misilísticas para compromisos coordinados.
El enlace de datos del misil admite actualizaciones de guiado en la fase media del vuelo basadas en información de seguimiento en tiempo real, lo que incrementa la probabilidad de interceptación frente a blancos maniobrantes.
La integración en red también permite tácticas de compromiso cooperativo, en las que una plataforma puede iluminar el objetivo mientras otra lanza el interceptor, complicando los esfuerzos de guerra electrónica del adversario y la planificación de sus contramedidas.
Contramedidas y consideraciones de guerra electrónica
Si bien las características específicas de protección electrónica no han sido divulgadas públicamente, la arquitectura de guiado de doble modo proporciona una resiliencia inherente frente a contramedidas.
La posibilidad de operar en modo de búsqueda radar activa o semiactiva ofrece flexibilidad táctica en entornos electromagnéticos disputados.
En modo activo, el misil conserva la capacidad de interceptación incluso si el radar del buque lanzador es objeto de interferencias o se encuentra bajo control de emisiones. El guiado inercial en la fase media garantiza además la continuidad de la trayectoria ante interrupciones temporales del enlace de datos.
La elevada velocidad del misil comprime los plazos de enfrentamiento, reduciendo la ventana disponible para maniobras evasivas y limitando la eficacia de contramedidas electrónicas que dependen de una exposición prolongada. Asimismo, la ojiva con espoleta de proximidad incrementa la probabilidad de destrucción frente a objetivos que emplean señuelos o técnicas de guerra electrónica destinadas a neutralizar sistemas de espoleta por impacto directo.
Compatibilidad con plataformas de lanzamiento
El Sayad-3G está configurado para su despliegue desde corbetas tipo catamarán de la clase Shahid Soleimani, siendo el Shahid Sayad Shirazi la primera plataforma operativa.
Estos buques están equipados con silos de lanzamiento vertical dispuestos en múltiples hileras, incluidas dieciséis celdas que, según se informa, están asignadas a misiles de defensa aérea de la familia Sayad.
El sistema está concebido para permitir recargas rápidas y admite configuraciones mixtas que integran distintas variantes Sayad en función de los requisitos de la misión.
La integración con el sistema de gestión de combate a bordo posibilita la evaluación automatizada de amenazas y la asignación de armamento, reduciendo la carga de trabajo de la tripulación durante enfrentamientos de alta intensidad. Las celdas de lanzamiento vertical están vinculadas al radar de control de tiro del buque y a sus sistemas electroópticos de seguimiento, proporcionando múltiples canales de adquisición para la interceptación simultánea de amenazas diversas.
Características de rendimiento en vuelo
A velocidades de hasta Mach 7, el Sayad-3G dispone de un desempeño cinemático suficiente para interceptar amenazas aéreas de alta velocidad, incluidos misiles antibuque supersónicos y aeronaves de combate avanzadas.
Su motor de combustible sólido proporciona empuje sostenido a lo largo del envolvente de interceptación, preservando la maniobrabilidad a distancias extendidas. Las superficies de control —y potencialmente el vectorizado de empuje, aunque no confirmado públicamente— permiten maniobras de alta carga “g” durante la fase terminal.
El alcance declarado de 150 kilómetros representa la distancia máxima de interceptación frente a blancos no maniobrantes o de maniobra limitada, como aeronaves de transporte, plataformas de patrulla marítima y sistemas no tripulados de gran altitud.
Frente a cazas de altas prestaciones o misiles de crucero supersónicos, el alcance efectivo puede reducirse en función de la geometría del enfrentamiento y de las maniobras evasivas del objetivo. El rendimiento específico del misil frente a amenazas de baja cota con perfil de vuelo rasante sobre el mar —requisito esencial en la defensa aérea naval— no ha sido detallado públicamente.
Variantes de guiado y buscadores
El Sayad-3G se basa en la tecnología de buscadores desarrollada originalmente para las variantes Sayad-3 y Sayad-3F. Se cree que su buscador radar activo opera en la banda X o en frecuencias equivalentes, optimizadas para detectar objetivos aéreos frente a entornos complejos de interferencias marítimas y terrestres.
En modo semiactivo, el misil requiere iluminación continua proveniente del radar de control de tiro de la plataforma lanzadora o de iluminadores cooperantes. Si bien esto puede limitar el número de compromisos simultáneos frente a múltiples amenazas, ofrece ventajas en términos de costos y complejidad del sistema.
Se informa que el buscador está diseñado para adquirir y rastrear objetivos con pequeña sección transversal radar, incluidos vehículos aéreos no tripulados de baja firma y misiles de crucero. El procesamiento digital de señales mejora la discriminación de blancos, facilitando la separación de retornos genuinos frente a señuelos o interferencias de fondo. Sin embargo, parámetros técnicos clave —como la precisión en el ángulo de llegada y el rango ciego, ambos críticos en enfrentamientos cercanos— permanecen sin divulgar.
Comparación con sistemas globales
En comparación con los sistemas internacionales de defensa aérea naval, el alcance de interceptación de 150 kilómetros del Sayad-3G lo sitúa, de manera general, al nivel de las primeras variantes del misil RIM-66 Standard 2 y de ciertos derivados del sistema ruso de defensa aérea naval S-300F Fort.
En la geografía confinada del Golfo Pérsico, un paraguas defensivo de 150 kilómetros representa una capacidad sustancial, capaz de complicar las operaciones aéreas adversarias y extender la cobertura protectora sobre corredores marítimos estratégicos.
Frente a sistemas occidentales más avanzados, el Sayad-3G se ubica en el extremo inferior del segmento de largo alcance. El SM-6 supera los 200 kilómetros de alcance y ofrece capacidades adicionales contra blancos balísticos y de superficie, mientras que el HHQ-9 y los sistemas navales avanzados rusos, como el S-300FM Fort-M y el Poliment-Redut, logran un desempeño comparable o superior en ciertas configuraciones.
Un avance notable para Irán radica en la adopción de la arquitectura de lanzamiento vertical, en consonancia con la doctrina naval moderna que enfatiza la cobertura de 360 grados, tiempos de reacción más rápidos y una mayor densidad de misiles, conceptualmente similar al Sistema de Lanzamiento Vertical Mark 41 y a los sistemas equivalentes rusos y chinos.
Desplegar esta capacidad de defensa aérea de largo alcance en plataformas de tamaño corbeta es estratégicamente significativo. Muchas armadas suelen reservar misiles de defensa de área para destructores o cruceros de mayor tamaño.
El enfoque iraní sugiere una doctrina centrada en la negación distribuida: dispersar la potencia de combate a lo largo de numerosos buques más pequeños interconectados para crear zonas defensivas superpuestas.
Este modelo complica la selección de blancos por parte del adversario, aumenta la supervivencia mediante redundancia y restringe la libertad operativa del oponente, especialmente en entornos marítimos geográficamente limitados.
Texto recogido de un artículo publicado en Press TV
