Macri busca su espacio en el exterior, con besos aparatosos difíciles de evadir, secretos al oído de frases planificadas y risotadas de piedra y vídeos teatralizados que simulan espontaneidad. Todo es parte de la campaña de cara al mes de octubre, que incluye en su fórmula a un peronista.
Una campaña polarizada, pero que a la vez acerca los discursos políticos desde los extremos hacia el centro.
Sin embargo para otros, se trata de un operador político. Queda comprobar entonces si en términos cuantitativos si ésta fórmula le aportará votos al oficialismo.
Sebastián salgado, Buenos Aires.
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