El portavoz del Ejército iraní, el general de brigada Mohamad Akraminia, ha destacado este lunes que “la racionalidad exige que la guerra continúe hasta el punto que conduzca a la creación de una disuasión total para la nación iraní”.
Akraminia ha señalado que, de lo contrario, “el enemigo, debido a sus errores de cálculo, volverá a llevar a cabo una agresión contra el territorio de nuestro querido Irán”.
Según el portavoz, la continuación de la guerra hasta alcanzar una capacidad de disuasión plena no responde a la emoción ni a una postura beligerante, sino a la experiencia y al razonamiento estratégico.
Durante sus declaraciones, Akraminia también ha advertido a los países árabes vecinos contra cualquier implicación en acciones de agresión contra Irán.
Al condenar la participación de algunos Estados del Golfo Pérsico en los ataques estadounidenses contra Irán, el portavoz del Ejército ha afirmado que estos países “se han beneficiado durante años de la capacidad del estrecho de Ormuz, vendiendo miles de millones de dólares en petróleo e importando bienes”. Ha calificado dicha implicación como una acción “injusta” e “inaceptable” que, ha asegurado, “no puede continuar”.
En este sentido, ha advertido que estos países enfrentarán “definitivamente” problemas para transitar por el estrecho de Ormuz.
Asimismo, ha subrayado que las Fuerzas Armadas iraníes son la única autoridad que mantiene el control sobre el estrecho y ha declarado que “no es posible que equipos que puedan utilizarse contra la nación iraní pasen por el estrecho de Ormuz”.
La segunda quincena del pasado junio, Irán y Estados Unidos firmaron un memorando de entendimiento, que ratificó la gestión de estrecho de Ormuz por parte de Irán.
En los últimos días, Estados Unidos ha lanzado varias agresiones contra la zona sur de Irán, a las que el Ejército y el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) del país persa han respondido de manera contundente.
Ante las violaciones por parte de EE.UU. del memorando de entendimiento, firmado el 18 de junio para poner fin a la guerra, Irán ha cerrado el paso por el estrecho de Ormuz, hasta que cese la injerencia estadounidense y ha advertido a Washington con atenerse a las consecuencias de nuevos ataques.
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