La demanda sostenía que la empresa incurrió en la intercepción y grabación ilegal y deliberada de comunicaciones confidenciales sin el consentimiento de los usuarios, así como en la divulgación no autorizada de esas grabaciones a terceros. Según los demandantes, la información obtenida habría sido utilizada para publicidad dirigida y otros fines comerciales.
Uno de los puntos centrales del caso fue el fenómeno conocido como “falsas activaciones”, en el que el asistente de voz presuntamente se activaba de manera involuntaria y grababa conversaciones privadas sin que el usuario pronunciara la palabra de activación correspondiente.
Este caso se enmarca en un creciente clima de desconfianza entre los estadounidenses respecto al posible espionaje a través de dispositivos tecnológicos, lo que ha derivado en un aumento de las demandas por violaciones a la privacidad.
Google has agreed to pay $68 million to settle a class-action lawsuit that alleged the technology giant's voice assistant had illegally recorded users and then shared their private conversations with advertisers.
— CBS News (@CBSNews) January 26, 2026
The settlement stems from a lawsuit filed by several Google device… pic.twitter.com/4hHIvRX56P
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