Los soldados iraquíes llegan a unos 55 kilómetros de Mosul, principal bastión de Daesh en Irak. Un gran logro porque consiguieron entrar en la estratégica ciudad de Al-Qayara, localidad considerada puerta de entrada a Mosul.
La ofensiva lanzó el Ejército por tres lados para romper las defensas de los takfiríes. Las tropas gubernamentales cuentan con ayuda de unas 700 mil fuerzas populares.
Según el ministro de Defensa iraquí, Jaled al-Obeidi, se intentará llevar la guerra por Mosul hacia las afueras de esa ciudad. El objetivo, impedir bajas civiles y la destrucción de la infraestructura.
Pero mientras más terreno pierde Daesh, sus atrocidades aumentan. En Kirkuk, cientos de ciudadanos huyeron de los territorios bajo su control; pero aún siguen sin encontrar un lugar seguro. Las consecuencias son trágicas. Se quedan sin agua y comida. Aun así, prefieren esa situación antes que vivir bajo la ocupación de Daesh.
No obstante el Ejército iraquí insta a no perder la esperanza. En un mensaje aseguró al pueblo que su sufrimiento terminará pronto.
kmd/ktg/nal/msf