A las seis de la mañana comenzó la operación. El 7 de octubre de 2023 cambió el equilibrio de poder en la región y sus consecuencias siguen afectando Al ente ocupante, tanto en el plano militar como político.
La operación “Tormenta de Al-Aqsa” fue mucho más que un cruce de fronteras. Puso en cuestión la imagen de invencibilidad del ejército sionista y dejó una factura económica superior a los 140 000 millones de dólares. La ocupación israelí afronta además un creciente aislamiento internacional.
En Gaza, más de 75 000 personas han muerto y más del 80 % de las viviendas y de las infraestructuras han resultado dañadas o destruidas. El alto el fuego no puso fin a las consecuencias: persisten la falta de viviendas, los problemas de acceso a servicios básicos y una grave crisis humanitaria.
Tres años después, el 7 de octubre sigue marcando un antes y un después. En Ios territorios ocupados, la guerra ha dejado un fuerte impacto militar, político y económico, mientras que en Gaza la población afronta una destrucción masiva y una profunda crisis humanitaria. Dos realidades que continúan condicionando el futuro de la región.
Huda Hegazi, Gaza.
arz/hnb
