• El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei.
Publicada: martes, 29 de septiembre de 2026 3:58
Actualizada: martes, 29 de septiembre de 2026 11:55

El Líder de la Revolución Islámica de Irán ha asegurado que los días del pasado a los que el enemigo quiere devolver al país han quedado atrás y no volverán.

“Aquellos días del pasado a los que nuestro enemigo desea que regresemos han quedado atrás y nunca volverán a repetirse”, ha dejado en claro el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, en un mensaje emitido con motivo de la Defensa Sagrada y el segundo aniversario del martirio del secretario general de Hezbolá, Seyed Hasan Nasralá.

“Aquellos días a los que ellos quieren devolver a nuestro país estaban marcados por el atraso, la humillación, la dependencia y la mala reputación de Irán en el mundo islámico; mientras que los días que vivimos actualmente están llenos de progreso, dignidad, independencia y el más alto nivel de prestigio en el mundo islámico e incluso en todo el mundo”, ha proseguido.

De la Revolución Islámica a la guerra impuesta

El Líder ha recordado los primeros días de la Revolución Islámica, cuando muchos iraníes aún recordaban la influencia de las potencias extranjeras y acontecimientos como la nacionalización de la industria petrolera y el golpe de Estado estadounidense.

Ha señalado que, antes de la Revolución, los embajadores de las potencias imponían sus condiciones al shah de Irán, quien las aplicaba con mayor o menor disposición.

Según ha explicado, la Revolución Islámica liderada por el Imam Jomeini (P) puso fin a aquella situación y convirtió esos días oscuros en los días de la instauración de la República Islámica de Irán.

Ha afirmado que las potencias que habían puesto sus ojos en las riquezas de Irán hicieron todo lo posible para devolver al país a su situación anterior. En este contexto, ha señalado que la primera guerra impuesta (Defensa Sagrada de Irán) fue la principal acción contra la República Islámica durante su primera década.

Ha destacado que, de las llamas de aquella guerra, iniciada por el Partido Baas con la idea de conseguir una victoria rápida, la República Islámica surgió más fuerte que antes, “como un fénix”, con una voz más firme y un vuelo más alto. Ha añadido que esta característica se repitió posteriormente ante otros acontecimientos que atribuye a sus enemigos.

Irán es la primera superpotencia del mundo

El Líder ha recordado que, al comienzo de las agresiones, Irán había heredado del régimen anterior unos medios limitados para defenderse frente a numerosas amenazas. Sin embargo, ha afirmado que, gracias a la defensa de la verdad y a la ayuda divina, la situación ha cambiado.

Según sus palabras, actualmente son las propias potencias dominantes y agresoras, y no sus aliados, las que buscan refugio frente a los ataques de los combatientes del Islam y piden el fin de la guerra.

El Líder ha señalado que algunas personas consideran actualmente a Irán la cuarta superpotencia del mundo basándose en cálculos mundanos. Sin embargo, ha afirmado que, según los “cálculos divinos”, un país que se considera perteneciente a la familia del Profeta y cuyos ciudadanos están vinculados a ella, y que no temen defender la verdad, es la primera potencia del mundo.

El mar Arábigo pronto estará libre de fuerzas enemigas

Asimismo, ha comparado también la situación de los mares del sur de Irán. Ha señalado que, en el pasado, los dos mares del sur del país eran campo de maniobras de las fuerzas enemigas.

Según ha afirmado, actualmente esas fuerzas no avanzan más allá del mar Arábigo debido a los “duros golpes” que han recibido de los combatientes iraníes y de los defensores del estrecho de Ormuz.

“Cada vez que han comprado este peligro a costa de sus vidas, se han hecho daño a sí mismos; y pronto el mar Arábigo quedará también libre de ellos”, ha añadido.

Más de 30 millones de iraníes declaran su disposición a defender la patria

El Líder ha recordado que, en el pasado, las potencias dominantes utilizaron operaciones psicológicas y crearon un clima de miedo para vaciar las calles de la capital y llevar a cabo un golpe contra la independencia del pueblo iraní, tras lo cual, saquearon las riquezas del país durante 25 años.

En contraste, ha afirmado que durante los últimos siete meses los ciudadanos iraníes han llenado las plazas y calles de todo el país con su presencia responsable y entusiasta, con el objetivo de mantener alta la moral de los combatientes islámicos y generar temor en el enemigo.

Ha señalado que más de 30 millones de iraníes han declarado su disposición la movilización “Yanfada” (los que se sacrifican por Irán) y que, cuando se abrió un nuevo proceso para organizar su participación, más de 500 000 personas completaron las plazas disponibles durante los primeros 100 minutos.

Ha añadido que, en todo Irán, con la presencia de ciudadanos de diferentes grupos étnicos, existen distintas declaraciones de preparación y, especialmente, de preparación armada, para crear un escenario que “otorgue honor a los iraníes y vergüenza a sus enemigos”.

“Hubo días en que la valentía de los habitantes de esta tierra se identificaba con sus hombres; pero hoy vivimos días en los que las mujeres, en algunos ámbitos de participación valiente, han superado a los hombres”, ha destacado.

También ha afirmado que, mientras el enemigo había intentado debilitar constantemente la base social de la República Islámica, actualmente diferentes sectores de la sociedad, pese a sus diferencias, defienden sus posiciones y, entre ellas, la preservación del estrecho de Ormuz.

Los días que el enemigo desea, no volverán

El Líder ha afirmado que la comparación entre el pasado y el presente podría continuar, pero “los días a los que el enemigo desea devolver a Irán han quedado atrás y nunca volverán”.

Ha señalado la ausencia del Imam Jomeini y del Líder mártir, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, a quienes ha descrito como figuras cuya dirección fue fundamental para la dignidad actual del país.

En este sentido, ha añadido que, gracias al legado de sus acciones y de sus palabras, los próximos días serán mucho más gloriosos que los actuales. Según ha afirmado, el “fénix” surgido de las llamas de la primera guerra impuesta ha crecido tanto debido a las presiones del enemigo y, especialmente, a las dos guerras impuestas recientes (en 2025 y 2026), que su sombra se extiende ahora sobre los territorios enemigos.

Nasralá, una figura histórica de la Resistencia

Con motivo del segundo aniversario del martirio de Seyed Hasan Nasralá, el Líder ha rendido homenaje al que ha descrito como un héroe árabe y un gran símbolo del frente de la Resistencia.

Ha afirmado que Nasralá fue un sincero defensor de su pueblo y de su doctrina, y que sus discursos y sus acciones valientes fortalecieron los corazones de su pueblo y de los pueblos libres del mundo.

“Nasralá elevó el nombre de Líbano, un pequeño país que durante años había sido el patio trasero de algunas potencias”, ha señalado.

Asimismo, ha asegurado que la victoria y el triunfo acompañaron a Nasralá y ha afirmado que, en toda la historia del Levante, después de los profetas y sus sucesores, no había surgido hasta entonces un hombre de su grandeza en aquella antigua región.

“Hoy, la bandera de orgullo que él enarboló está en manos del Sheij Naim Qasem, quien, con valentía, continúa su camino al frente de las firmes filas de Hezbolá, inspiradas en la gesta de Ashura”, ha afirmado.

Líbano: días de orgullo para la Resistencia

El Líder ha descrito los días actuales de Líbano como días destacados y de orgullo para los combatientes de la Resistencia. En cambio, los ha considerado días de humillación y, finalmente, de vergüenza para quienes, frente al enemigo sionista, han depositado sus esperanzas en las falsas promesas de las potencias dominantes y de sus propios adversarios.

Ha mencionado también a Seyed Hashem Safi al-Din y a los actuales combatientes de la Resistencia, afirmando que, al igual que Nasralá, seguirán brillando en la historia y orientando a quienes busquen su camino.

En contraste, ha afirmado que quienes hayan depositado sus esperanzas en esas promesas serán enterrados y olvidados rápidamente en las primeras páginas de la historia y que, cuando sean recordados en el futuro, podrían ser asociados con la maldad, la mala gestión e incluso la traición.

Al final de su mensaje, el Líder ha expresado su esperanza de que, con la continuidad de las bendiciones divinas y la oración del duodécimo Imam de los chiíes, el Imam Mahdi, el pueblo iraní y todos los aliados de la Resistencia se enfrenten únicamente a la victoria, el triunfo y la dignidad.

Asimismo, ha deseado que sus enemigos se enfrenten a la derrota y la humillación.

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