Chile es un país donde las empresas privadas, y el propio Estado neoliberal, no garantizan espacios laborales de calidad, escenario propicio para que los empleadores se desentiendan de los trabajadores, bandera de lucha para quien fue asesinado al intentar cambios estructurales.
Avanzados en este 2026, la situación chilena en lo contractual y sindical tampoco ha progresado.
El asesinato de Juan Pablo Jiménez permanece sin culpables y en total impunidad, justo cuando presentaría una demanda contra la empresa donde prestaba servicios, por el despido injustificado de uno de sus colegas.
Manuel Arismendi, Temuco.
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