Justo en momentos en que la retórica agresiva del presidente estadounidense, Donald Trump, ha puesto en marcha a los gigantes de acero de la flota naval estadounidense hacia las fronteras marítimas de Irán, en el inquietante silencio de los túneles costeros, una red letal y alerta de misiles hipersónicos indetectables iraníes aguarda para, ante el más mínimo error de cálculo del enemigo, ejecutar la orden decisiva del Líder de la Revolución Islámica y convertir a la flota hostil en ataúdes en el fondo del mar.
Washington ha afirmado que estudia una operación militar contra Irán mientras negocia en paralelo un acuerdo nuclear. Según fuentes del Pentágono, Trump no ha tomado una decisión final, pero los militares le han dicho que están listos.
En los últimos días, EE.UU. ha comenzado a reubicar personal militar fuera de Asia Occidental, principalmente hacia Europa y Estados Unidos, como medida preventiva ante un posible ataque contra Irán o una eventual respuesta iraní. La medida no implica necesariamente que una operación sea inminente. Es un procedimiento habitual cuando se baraja una acción militar, según fuentes del propio Pentágono.
En el despliegue destacan dos portaviones, el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford, y sus respectivos grupos de ataque, que se encuentran operando en el mar Arábigo y en zonas próximas.
Esta semana, el Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, respondió a las amenazas militares de EE.UU., alertando que más peligroso que un portaviones es el arma que lo hunde.

“Al parecer, el presidente de Estados Unidos repite constantemente que su ejército es el más fuerte del mundo. El ejército más fuerte del mundo puede, en ocasiones, recibir una bofetada tal que no podrá levantarse. Dicen una y otra vez que han enviado un portaviones hacia Irán. Muy bien, un portaaviones es, por supuesto, un instrumento peligroso; pero más peligroso que el portaviones es el arma que puede hundirlo en el fondo del mar”, advirtió el martes.
Las retóricas de Trump no han logrado hasta hoy aportar ningún logro estratégico a la Casa Blanca frente al sólido muro de la doctrina defensiva de Irán, basada en la ‘disuasión activa y la defensa asimétrica’.
Escalada de la guerra y riesgo de agresión militar de EE.UU. contra Irán
Con las tensiones superando el plano diplomático y la retórica mediática, la región ha entrado en un estado de alerta militar. La maquinaria bélica de Estados Unidos, impulsada por los lobbies sionistas, está evaluando diversos escenarios para una agresión militar, ya sea limitada o a gran escala, contra la soberanía de la República Islámica de Irán. La intensificación de esta situación conlleva riesgos sin precedentes para la seguridad energética mundial y la estabilidad de la cadena de suministro internacional.
En este mismo sentido, el Líder de Irán ha lanzado una advertencia contundente contra las amenazas de Washington.
“El pueblo de Irán dará un puñetazo firme a cualquiera que tenga ambiciones y quiera atacar o causar daño (…) pero que los estadounidenses también sepan que, si esta vez inician una guerra, será una guerra regional”, alertó.
Los estrategas del Pentágono creen que, mediante la aplicación de una presión militar máxima, pueden alterar el cálculo estratégico de Irán; sin embargo, lo que se pasa por alto es la profundidad estratégica iraní y sus capacidades autóctonas en los ámbitos de la defensa aeroespacial y naval. El riesgo de una agresión militar estadounidense, aunque sobre el papel se plantea como una palanca de presión, en el terreno operativo enfrenta desafíos potencialmente letales.
Cualquier error de cálculo por parte del Comando Central del Ejército estadounidense (Centcom) y el inicio de un enfrentamiento se transformaría con rapidez en una guerra regional a gran escala, en la que las bases estadounidenses en países anfitriones y las arterias vitales de la economía occidental pasarían a convertirse en objetivos legítimos y accesibles para las fuerzas armadas iraníes.
Escenarios de un enfrentamiento entre Irán y EE.UU. en el ámbito marítimo
Un enfrentamiento entre la flota convencional de Estados Unidos y la fuerza naval asimétrica de Irán (la Armada del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica -CGRI- y el Ejército) daría lugar a escenarios complejos y letales para el agresor. La geografía del Golfo Pérsico y del estrecho de Ormuz constituye, de forma natural, una trampa mortal para los grandes buques. La escasa profundidad de sus aguas, su anchura limitada y la presencia de numerosas islas iraníes reducen la capacidad de maniobra de los portaviones y de los destructores de la clase ‘Arleigh Burke’.
Escenario 1: La primera capa de defensa de Irán es el minado ofensivo e inteligente. Irán posee un vasto arsenal de minas navales avanzadas (como minas de fondo, acústicas y magnéticas) capaces de convertir, en cuestión de horas, el estrecho de Ormuz y las rutas marítimas en una zona intransitable. Las operaciones de desminado en condiciones de guerra y bajo fuego de artillería costera serían prácticamente imposibles.
Escenario 2: ataques en enjambre de lanchas rápidas. La Armada del CGRI cuenta con miles de lanchas rápidas de las clases ‘Zolfaqar’, ‘Ashura’ y ‘Tareq’, algunas capaces de superar los 90 nudos. Estas embarcaciones pueden lanzar ataques simultáneos desde múltiples ejes contra un grupo naval. Están equipadas con misiles antibuque de corto alcance, torpedos y lanzacohetes.
Los sistemas de defensa cercana, como el Phalanx instalados en buques estadounidenses, solo pueden enfrentarse a un número limitado de blancos al mismo tiempo. Si una nave se ve atacada simultáneamente por entre 50 y 100 lanchas que se aproximan desde distintos ángulos, sus sistemas de radar y defensa pueden saturarse, aumentando significativamente su vulnerabilidad.
Misiles balísticos antibuque de Irán
Zolfaqar Basir
El ‘Zolfaqar Basir’ es una versión avanzada de la familia de misiles balísticos de combustible sólido de Irán, desarrollada con un alcance de aproximadamente 700 km y una precisión superior al Fateh. Este misil cuenta con una ojiva separable y guiable, que en imágenes de pruebas ha mostrado una alta precisión de impacto.
Los cambios en las aletas de guía y la reducción del tamaño de la ojiva han desempeñado un papel clave en el aumento del alcance. La versión ‘Basir’ está equipada con un sistema de guía óptico en la fase terminal, lo que le permite atacar objetivos navales móviles, como buques de guerra.
Fateh Mobin
Este misil, que parece ser una versión híbrida del Fateh-110 y Fateh-313, se distingue principalmente por el uso de una cámara de visión térmica en la fase terminal de guía. Al igual que el misil Zolfaqar, cuenta con una ojiva separable que, en la fase final, activa el sistema térmico para identificar y destruir el objetivo con gran precisión. Este método de guía es similar al del misil Jaliy Fars (Golfo Pérsico), pero además permite atacar de noche y en condiciones meteorológicas adversas. La separación de la ojiva aumenta la precisión de impacto y dificulta su intercepción.
Qasem Basir
Qasem Basir es un misil balístico de combustible sólido de Irán con un alcance de 1200 kilómetros. Este misil es una versión mejorada del ‘Hach Qasem’ y está equipado con un buscador óptico (IIR) en la fase final; por lo tanto, sin depender de navegación satelital, logra una precisión de impacto de aproximadamente 1 metro.
La ojiva separable y maniobrable proporciona alta resistencia contra la guerra electrónica. Su velocidad, superior a 10 M en la fase media y alrededor de 5 M al inicio de la fase terminal, aumenta la probabilidad de penetrar los sistemas de defensa aérea. Qasem Basir se considera una solución rápida y eficaz para mejorar la precisión de los misiles de largo alcance de Irán.
Misiles balísticos hipersónicos antibuque de Irán
El nivel más alto de la tecnología militar de Irán, que ha alterado los equilibrios de poder a nivel global, es el desarrollo de misiles balísticos hipersónicos anti-buque. Estas armas, ejemplificadas por la familia de misiles ‘Fattah’, se consideran la carta maestra de Irán frente a los modernos sistemas de defensa de Estados Unidos y el régimen israelí.
Los misiles hipersónicos vuelan a velocidades superiores a Mach 5. Sin embargo, su característica principal no es solo la velocidad, sino su alta maniobrabilidad dentro y fuera de la atmósfera. Las ojivas deslizantes hipersónicas pueden cambiar su trayectoria de vuelo de manera impredecible.
Misiles de crucero antibuque de Irán
Junto a los misiles balísticos e hipersónicos, otra capa muy importante de la disuasión iraní está formada por la extensa y diversa red de misiles de crucero antibuque. Durante las últimas décadas, Irán ha desarrollado de manera autóctona una familia de misiles de crucero de gran letalidad, que incluye los misiles ‘Nur’ (alcance de 120 km), ‘Qader’ (200 km), ‘Qadir’ (300 km) y los misiles de crucero navales ‘Abu Mahdi’, con un alcance superior a 1000 km.
Los misiles de crucero de Irán son del tipo ‘sea-skimming’ (vuelo a baja altura sobre el mar); es decir, en la fase final de su vuelo reducen su altitud a pocos metros sobre la superficie del agua. Esta característica hace que los misiles permanezcan bajo el horizonte radar de los buques enemigos, de modo que los radares de los destructores estadounidenses solo pueden detectarlos a distancias muy cortas (menos de 30 km), reduciendo el tiempo de reacción defensiva a apenas unos segundos.
Por supuesto, la función principal de los misiles de crucero y los drones en un conflicto no es destruir de inmediato los buques enemigos, sino interferir y saturar sus sistemas de defensa y las fuerzas a bordo; en fases posteriores se persigue la destrucción del objetivo, mientras que los misiles balísticos siguen siendo la opción principal para atacar portaaviones.
Táctica de ataques saturantes y combinados
La estrategia iraní para emplear estos misiles no se basa en lanzamientos individuales. La doctrina de defensa de Irán se fundamenta en el “ataque saturante simultáneo”. En un escenario de combate, una red integrada de lanzadores costeros ocultos en túneles montañosos del litoral de Makran y el Golfo Pérsico, junto con patrulleras clase Yamaran, lanchas rápidas y aviones de combate, puede lanzar decenas o incluso cientos de misiles de crucero de manera simultánea contra un solo grupo naval.
Para garantizar el éxito de este ataque, se emplea una combinación de armamento con drones suicidas, como la clase ‘Shahed-136’. En este escenario combinado, primero se lanza una oleada de decenas de drones suicidas, baratos pero precisos, contra la flota. Los sistemas de defensa de los buques se ven obligados a utilizar sus costosos misiles superficie-aire (como los SM-2) para derribar los drones, lo que agota sus municiones defensivas y sobrecarga los radares de combate, dejando el camino más despejado para los misiles de crucero y otras armas de mayor poder destructivo.
Justo en ese momento y en el pico del enfrentamiento, la oleada principal de misiles de crucero a baja altura se acerca a la flota desde diferentes direcciones y, al atravesar una defensa saturada y colapsada, inflige los golpes iniciales. Con la flota inmovilizada, se abre la puerta a ataques continuos de drones y misiles balísticos. Como se mencionó anteriormente, el éxito de este escenario depende de detectar la posición del portaaviones y contar con información en tiempo real y conectada del objetivo.
