Durante una rueda de prensa celebrada el miércoles, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que mantiene diálogos con Estados Unidos y Cuba, con el objetivo de aliviar tensiones entre ambos países, luego de que Washington amenazara con la imposición de aranceles a países que suministren petróleo a la isla caribeña.
“Depende de los dos Gobiernos, no solamente de la voluntad del Gobierno de México, sino de la voluntad del Gobierno de Cuba y de la voluntad del Gobierno de EE.UU.”, enfatizó Sheinbaum.
En este contexto, la mandataria puntualizó que la postura de México se fundamenta en los principios de autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la defensa de los derechos humanos, además de enfatizar que la mediación depende de “las condiciones (…) que pudiera estar estableciendo el gobierno de cuba”.
“Los únicos que pueden decidir sobre el Gobierno en Cuba son los cubanos”, subrayó Sheinbaum, resaltando que México enfoca sus esfuerzos en “la solución pacífica de los conflictos”, como se encuentra estipulado en la Constitución.
México sigue enviando ayuda a Cuba: Haremos lo posible por ayudar
Durante su discurso, la mandataria mexicana reafirmó que continuará enviando suministros a Cuba, “Nosotros vamos a seguir enviando ayuda, apoyando no solamente al Gobierno, apoyando al pueblo de Cuba, sino (que) también ya hay muchas iniciativas ciudadanas”, destacó.
“Los barcos ya vienen de regreso para poder cargar nuevamente, y en la medida que podamos ayudar, lo vamos a hacer”, declaró Sheinbaum, refiriéndose a los dos buques con más de 800 toneladas de víveres que arribaron a la nación caribeña la semana pasada.
Por su parte, Cuba anunció que los suministros enviados por México serán distribuidos en varias provincias al oeste del país, con especial prioridad en la población vulnerable, niños, embarazadas y adultos mayores.
De esta manera, La Habana alertó que las recientes restricciones impuestas por Washington han provocado una severa escasez de combustible en la nación caribeña, impactando negativamente tanto en la vida de las personas como en el desarrollo económico.
Las sanciones de Estados Unidos contra Cuba superan las seis décadas. El 7 de febrero de 1962, el entonces presidente John F. Kennedy formalizó el embargo, aunque sus antecedentes se remontan a 1959. Documentos oficiales estadounidenses señalan que el objetivo inicial era presionar económicamente al país para provocar descontento interno y debilitar al gobierno de Fidel Castro.
Según el Gobierno cubano, el embargo ha causado daños económicos acumulados superiores a 159 000 millones de dólares y ha sido un obstáculo central para el desarrollo de la isla.
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