Durante las pruebas orbitales, los tres satélites iraníes han avanzado a la fase de evaluación del rendimiento de sus subsistemas, y su estado general ha sido reportado como favorable.
Como resultado de un problema que surgió durante la inyección orbital del satélite Paya por el vehículo de lanzamiento, se puso especial énfasis en estabilizar el satélite, y las acciones correctivas requeridas se ejecutaron con gran precisión.
El satélite Paya (también conocido como Tolou-3) ha completado exitosamente las pruebas de suministro y distribución de energía, gestión térmica, comunicaciones de telemetría y telemando, posicionamiento, estabilización, control de actitud y apuntado. Actualmente, se encuentra en evaluación su subsistema de comunicación e imagen.
El satélite Kosar-1.5 igualmente ha finalizado con éxito las pruebas de energía, gestión térmica, comunicaciones, posicionamiento y estabilización, y ha comenzado la fase de pruebas de control de actitud y apuntado.
Además, el satélite Zafar-2 ha concluido las pruebas preliminares de energía, gestión térmica, posicionamiento y comunicaciones de telemetría y telemando, y actualmente se somete a pruebas complementarias de sus subsistemas. La evaluación de su estabilidad rotacional ha sido reportada como satisfactoria, y una vez concluidas las pruebas en curso, se iniciarán las evaluaciones de control de actitud y gestión de datos, incluyendo transmisión, almacenamiento y retransmisión.
Las pruebas en órbita son un procedimiento integral y escalonado que se realiza durante varias semanas después del lanzamiento, durante el cual la funcionalidad de cada subsistema se evalúa sistemáticamente bajo condiciones orbitales reales. De acuerdo con el cronograma establecido, los resúmenes técnicos y resultados de estas pruebas estarán progresivamente disponibles para especialistas y entusiastas de la industria espacial.
El 28 de diciembre de 2025, los tres satélites iraníes (Paya [Tolou-3], Zafar-2 y Kosar-1.5) fueron lanzados al espacio a bordo del potente vehículo ruso Soyuz, y fueron colocados con éxito en órbita. Horas después del lanzamiento, comenzó la recepción de las primeras señales vitales de los satélites, lo que indicó su funcionamiento normal.
El satélite Zafar-2 tiene una resolución de 15 metros, lo que significa que cada punto o píxel en la imagen final cubre un área de 15 × 15 metros en la superficie terrestre. Aunque este nivel de precisión no permite identificar detalles finos como vehículos, se considera una herramienta esencial para gestión nacional a gran escala, permitiendo a las autoridades supervisar bosques, fluctuaciones de recursos hídricos y cultivos agrícolas.
El satélite Paya (Tolou-3) representa una nueva categoría más avanzada de satélites iraníes. Con un peso de 150 kilogramos, ha superado las cámaras tradicionales basadas en lentes mediante tecnología avanzada de cámaras telescópicas, logrando una resolución base de 5 metros. Cabe destacar que la aplicación de algoritmos de inteligencia artificial puede mejorar la resolución de Paya hasta 3 metros. Además, el satélite cuenta con un sistema de propulsión que le permite modificar su altitud y mantener su órbita durante períodos prolongados.
A pesar de décadas de sanciones y restricciones tecnológicas, el país ha desarrollado de manera autónoma estas capacidades, impulsando tanto la investigación científica como la defensa y el desarrollo civil.
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