Según el periódico israelí Haaretz, en las últimas semanas, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en Asia Occidental con escuadrones adicionales de aviones de combate, bombarderos furtivos y grandes cantidades de armamento.
El despliegue representa un aumento de aproximadamente el 50 % de vuelos militares estadounidenses a la región en comparación con el mes anterior.
También incluye aviones de transporte y reabastecimiento de combustible, así como numerosos cazas procedentes de bases en Estados Unidos y Europa.
Conforme a fuentes, al menos seis bombarderos furtivos B-2, un tercio de la flota militar, han sido desplegados en la base aérea estadounidense Diego García, una isla remota en el océano Índico ocupada por Estados Unidos con fines militares.
El B-2 es el único avión capaz de transportar el enorme GBU-57. Según se informa, los nueve aviones cisterna de reabastecimiento en vuelo KC-135 estacionados en Diego García otorgan a estos bombarderos furtivos el alcance necesario para realizar bombardeos contra Asia Occidental.
Anteriormente, dicha base había sido utilizada por el ejército estadounidense para bombardear Afganistán, Irak y Yemen.
Más de 20 aviones de carga militares estadounidenses han sido desplegados en el Golfo Pérsico desde Japón y Fort Sill, Oklahoma, transportando baterías de defensa contra misiles Patriot y THAAD.
Igualmente, aviones de transporte estadounidenses han aterrizado en Yibuti y en un aeródromo saudí en el mar Rojo, equipando al grupo de ataque del portaviones ‘USS Harry S. Truman’, que ha estado operando en los últimos meses, especialmente contra Yemen.
Al menos 100 cazas estadounidenses F-35, F-15 y F-18 están estacionados en los Emiratos Árabes Unidos, Catar, Jordania y Arabia Saudí, y a bordo del ‘USS Truman’. El grupo de ataque del ‘USS Carl Vinson’ también se dirige a la región.
Tal como evidencian datos de aviación de marzo, los vuelos militares estadounidenses a Israel se han incrementado, mientras que más vuelos israelíes están recabando municiones de bases estadounidenses y europeas.
La estrategia coincide con el apoyo de Estados Unidos a Israel en medio de la guerra genocida de la entidad sionista en la Franja de Gaza y el posterior conflicto regional que ha desatado.
Además, se produce en medio de las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, contra Irán. La República Islámica ha presentado una queja formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU, advirtiendo al mundo que responderá como corresponde a estas amenazas.
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