Según un reporte publicado este miércoles por la agencia Bloomberg, citando a fuentes cercanas al asunto, varias oficinas de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China han recibido instrucciones en las últimas semanas para detener la aprobación de nuevas inversiones en territorio estadounidense. Sin embargo, las autoridades chinas no han dado explicaciones oficiales sobre esta medida.
Este anuncio coincide con la expectativa de que el gobierno de Estados Unidos promulgue este miércoles 2 de abril nuevos aranceles comerciales contra varios países, incluida China. La Administración Trump también ha estado explorando restricciones a la inversión china en sectores estratégicos como la tecnología y la energía, lo que ha generado incertidumbre en los mercados globales.
Pese a que hasta el momento se desconocen muchos detalles sobre el nuevo plan arancelario, se estima que el anuncio de la política del llamado “Día de la Liberación” de la Administración Trump sea el paso más agresivo hasta la fecha
Trump ha llamado este 2 de abril “Día de la Liberación” en el que va a implementar una serie de tarifas arancelarias a las mercancías extranjeras, lo que considera parte de su plan “América Primero”.
La Casa Blanca califica la imposición de aranceles como un acto de “libertad económica”, mientras que los mercados financieros globales han experimentado alta volatilidad y preocupación por las repercusiones de estas medidas.
Al inicio de su mandato, Trump impuso un arancel del 10 % a productos chinos importados y ha amenazado con aplicar tarifas adicionales. Pese a estas tensiones, el presidente estadounidense ha expresado en varias ocasiones su disposición a negociar un nuevo acuerdo comercial con China.
En este contexto, las conversaciones entre ambos países han sido limitadas y marcadas por la desconfianza. A principios de marzo, He Lifeng, viceprimer ministro de China, y Scott Bennett, secretario del Tesoro de EE.UU., sostuvieron una conversación telefónica en la que discutieron las “serias preocupaciones” de ambas naciones en materia económica y comercial.
Expertos advierten que la creciente imposición de restricciones por ambas partes podría derivar en una guerra comercial de gran escala, afectando no solo a las dos potencias económicas, sino al comercio global en su conjunto. Las decisiones de China y EE.UU. en las próximas semanas serán clave para determinar si se abre un camino hacia la negociación o si, por el contrario, la confrontación comercial se intensifica aún más.
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