La relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, ha hecho estas declaraciones en respuesta a la revelación de nuevas dimensiones de los crímenes del régimen sionista en el asesinato de grupo de trabajadores sanitarios en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, durante la semana pasada.
“Se han ocultado las pruebas del asesinato de paramédicos en Rafah, y el ejército israelí no tiene restricciones ni controles para matar a palestinos”, confirmó.
Conforma a la relatora de la ONU, lo que está sucediendo en Gaza no es una guerra, sino un genocidio a gran escala, y no hay protección por parte de los palestinos.
En otra parte de sus afirmaciones, Albanese aseveró que los líderes occidentales afirman proteger a los civiles, mientras que extienden la alfombra roja al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, considerando que proteger a Netanyahu es más importante que proteger el derecho internacional o a los palestinos.
Entre tanto, la abogada italiana enfatizó que se están violando las libertades en Occidente y llamó a una revolución contra un régimen que las aplasta y perjudica a los civiles.
Su mensaje surge tras un nuevo vídeo que muestra a las fuerzas israelíes disparando contra ambulancias claramente identificables en un ataque que mató a 15 médicos y trabajadores humanitarios en el sur de Gaza durante una operación de rescate.
Estos hechos ocurrieron el domingo 23 de marzo, cuando el régimen israelí ordenó la evacuación forzosa del barrio de Tel al Sultán, en Rafah, sur de Gaza, bombardeado poco después. Luego, una fosa común fue descubierta en Rafah, al sur de Franja de Gaza, donde se encontraron los cadáveres de 15 trabajadores humanitarios asesinados por las fuerzas del régimen israelí.
Los cuerpos y las ambulancias destrozadas fueron encontrados enterrados en una fosa común improvisada, aparentemente arrasada por excavadoras militares israelíes.
La Media Luna Roja Palestina afirma que los trabajadores asesinados y sus vehículos estaban claramente identificados como personal médico y humanitario y acusó a las tropas israelíes de matarlos “a sangre fría”.
Tras el crimen perpetrado por el ejército israelí contra los trabajadores humanitarios de la Media Luna Roja, las fuerzas de ocupación emitieron falsas alegaciones sobre las causas del hecho, y dijeron haber disparado a las ambulancias, pues algunas se acercaban a los soldados de forma sospechosa y sin luces ni señales de emergencia.
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