Un informe de la página Web del Gobierno ruso detalla que, en este viaje —que ha irritado al Ejecutivo de Ucrania— Putin mantendrá reuniones sobre el desarrollo de Crimea, en especial, la promoción del turismo.
Las relaciones interétnicas son un asunto delicado (…) Veo cualquier especulación de cualquier tipo sobre los derechos especiales de una etnia en particular extremadamente peligrosa”, destaca el presidente de Rusia, Vladimir Putin.
Uno de los primeros encuentros del mandatario ruso en la península, ubicada en el mar Negro, se ha desarrollado con los representantes de varias minorías, incluidos los tártaros que aspiran un estatus especial en Crimea.
“Las relaciones interétnicas son un asunto delicado (…) Veo cualquier especulación de cualquier tipo sobre los derechos especiales de una etnia en particular extremadamente peligrosa”, ha dejado claro el jefe de Estado ruso.
Tras considerar su reunión con las minorías de Crimea de “verdaderamente importante”, Putin ha abogado por más esfuerzos por parte de las autoridades y la sociedad civil para reforzar la paz y la armonía en toda Rusia.
Los tártaros, de origen turco, representan casi 14 por ciento de la población de Crimea y consideran a Rusia como su enemigo tradicional por la masiva deportación que sufrió esa comunidad hace 70 años, bajo el régimen soviético de Iósif Stalin.
La visita del presidente Putin ha sido considerada por su homólogo ucraniano, Petro Poroshenko, como parte de un plan para aumentar las tensiones en el este del país, sumergido en crisis desde mediados de abril de 2014.
“Está desafiando al mundo civilizado y esto supone una continuación del plan de agravar la situación llevado a cabo por las tropas rusas y por sus mercenarios en Donbás (este de Ucrania)”, advierte el comunicado de Poroshenko.

El líder ucraniano ha hecho hincapié en que Crimea ni tiene futuro ni desarrollo excepto bajo la bandera de Ucrania, país del que se separó a través de un referéndum celebrado el 16 de marzo de 2014 cuando el 96,77 % de sus residentes eligió la reintegración de su territorio a Rusia.
La reincorporación de la península de Crimea y los enfrentamientos entre las fuerzas ucranianas con los independentistas prorrusos en Donbás, los cuales han dejado 6832 muertos, han elevado la tensión entre Moscú y los países occidentales.
El Occidente ha impuesto varias rondas de sanciones antirrusas bajo alegato de que el Kremlin apoya a los independentistas en la parte oriental de Ucrania; una acusación rechazada contundentemente la parte rusa.
Rusia, en respuesta, ha impuesto un embargo alimentario contra los Estados sancionadores, a saber: Australia, Canadá, Noruega, Estados Unidos, los países de la Unión Europea (UE), Albania, Montenegro, Islandia, Liechtenstein y Ucrania.
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