En días pasados, el movimiento yemení Ansarolá advirtió sobre posibles agresiones contra Abu Dabi y Dubai si persistían las “acciones imprudentes” de los Emiratos Árabes Unidos a través de la colaboración con Estados Unidos en los ataques contra Yemen, que se han intensificado considerablemente por parte de Washington en las últimas semanas, tras el anuncio de la Resistencia yemení de reanudar operaciones militares contra Israel en apoyo al pueblo palestino de Gaza.
Estados Unidos ha estado moviendo aviones de guerra y de carga a Jordania y los Estados árabes del Golfo Pérsico a nivel más alto desde octubre de 2023, y según revelan informes, el número de vuelos estadounidenses de carga militar a la región ha aumentado casi el 50 % en comparación con máximos anteriores.
En respuesta a la reciente prohibición de los países del Golfo Pérsico, Washington ha acumulado bombarderos B-2 utilizados en los recientes bombardeos de Yemen en la base Diego García, en el océano Índico, mientras Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Catar y Kuwait están especialmente preocupados por la retórica beligerante del presidente estadounidense Donald Trump contra Irán, recientemente, amenazando con “bombardeos como ellos (los iraníes) nunca han visto antes”.
La Administración Trump ha estado cortejando a los Estados del Golfo Pérsico para que se sumen a medida que intensifica una campaña de "máxima presión" contra Teherán, pero las monarquías árabes “no quieren verse involucrados”, ha revelado el portal noticiero Middle East Eye, citando a lo que llama un alto funcionario estadounidense.
Según el reporte del medio, con sede en Londres, funcionarios militares y de inteligencia estadounidenses se reunieron con sus homólogos emiratíes y saudíes en marzo en Washington, aproximadamente en la época de los primeros ataques contra Yemen.
En rápida sucesión, la Administración Trump aprobó las ventas de armas, estancadas desde hacía tiempo, a Catar y Arabia Saudí. Doha recibió la aprobación para comprar drones MQ-9 Reaper, y Riad adquirió sistemas de armas que convierten cohetes aire-tierra no guiados en cohetes de precisión, según informó la fuente.
Trump dijo el lunes que planea visitar Arabia Saudí y posiblemente otros Estados del Golfo Pérsico en mayo. El presidente de Estados Unidos mantiene demandas maximalistas sobre el programa de energía nuclear de Irán, pero la intransigencia de las monarquías árabes es un revés para su administración, señaló Middle East Eye.
Estados Unidos tiene alrededor de 50 000 soldados en Asia Occidental, la mayoría de ellos desplegados en los Estados del Golfo Pérsico ricos en petróleo, donde están destinados en una serie de bases aéreas y navales estratégicas distribuidas en Arabia Saudí, Kuwait, Catar y el reino insular de Baréin, este último con aproximadamente 9 000 soldados estadounidenses.
El presidente Donald Trump, en sus reiteradas amenazas contra Teherán, intenta responsabilizar, sin evidencia alguna, a Irán de los ataques realizados por Yemen en solidaridad con la Franja de Gaza, mientras la nación persa ha negado una y otra vez tales acusaciones de EE.UU., aunque no descarta su apoyo inquebrantable al Eje de Resistencia y la causa de Palestina.
gec/mrg