Tras anunciar sus contramedidas, el Gobierno chino instó el sábado a Estados Unidos a poner fin a su “injusta” guerra arancelaria, advirtiendo que estas medidas están provocando colapsos en los mercados como el ocurrido el pasado viernes.
En un contundente comunicado emitido por agencia Xinhua, Pekín calificó las medidas estadounidenses de un “abuso”, un acto de “tiranía” y una peligrosa subversión del orden económico y comercial global, reiterando su firme oposición a estas prácticas que, según anticipó, también serán rechazadas por la comunidad internacional.
“Las medidas adoptadas por Estados Unidos violan los principios económicos fundamentales y las normas de mercado, ignoran los equilibrios alcanzados en negociaciones comerciales multilaterales y pasan por alto el hecho de que ese país se ha beneficiado históricamente del comercio internacional”, señala el mensaje.
En esta ocasión, subraya el comunicado, utilizar aranceles como herramienta de presión extrema para beneficio egoísta se puede considerar como “un ejemplo clásico de unilateralismo, proteccionismo y acoso económico” estadounidense.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, afirmó en un comentario emitido en Facebook, que “el mercado ha hablado” condenando los aranceles impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump, y reiteró la exigencia china de una “consulta en igualdad de condiciones”, tras el colapso de los mercados globales desencadenado por los gravámenes comerciales que motivaron la represalia de Pekín.
El miércoles, el presidente estadounidense había anunciado la imposición aranceles de 34 % a los productos chinos, añadidos a los del 20 % que ya existían desde el comienzo del año, llevando el total de gravámenes a 54 %. Eso convierte a China en uno de los países más castigados en la lista de aranceles generalizados de EE.UU.
La represalia de China contra la última ronda de aranceles estadounidenses es más drástica que sus anteriores acciones recíprocas. Pekín había respondido a los gravámenes anteriores con rapidez, pero con moderación, imponiendo gravámenes a ciertas importaciones estadounidenses, como productos agrícolas y combustibles, al tiempo que tomaba medidas contra ciertas empresas estadounidenses y reforzaba los controles a las exportaciones.
nsh/ncl/rba