Luego de calificar de “peligroso” un hipotético ataque a posiciones del Ejército sirio o de sus aliados, el jefe de la Diplomacia iraquí ha aseverado que tales actos bélicos dañarían la credibilidad de la comunidad internacional.
La amenaza de una intervención militar en Siria se produjo después de que EE.UU. y sus aliados —entre ellos, Francia, Alemania, el Reino Unido y Arabia Saudí— , culparan a Damasco sin mostrar pruebas de ataque químico supuestamente cometido el pasado sábado en la ciudad siria de Duma, en Guta Oriental, una acusación rechazada por el país árabe.
Mientras que Occidente y algunos países ribereños del Golfo Pérsico analizan una inminente agresión a instalaciones militares de Siria, Damasco los acusa de proporcionar agentes químicos a grupos terroristas establecidos en Guta Oriental para allanar el camino de una agresión al país y obstaculizar el avance de su lucha antiterrorista.
“Anoche dormimos hasta tarde, pero el pueblo sirio, tanto mujeres como niños, estaban preocupados por un posible ataque insensato”, ha lamentado el canciller iraquí.
Anoche dormimos hasta tarde, pero el pueblo sirio, tanto mujeres como niños estaban preocupados por un posible ataque insensato”, dice el canciller iraquí, Ibrahim al-Yafari.
En otro orden de cosas, Al-Yafari ha rechazado cualquier coordinación iraquí con Turquía para llevar a cabo una operación contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, por sus siglas en kurdo), al que Ankara tiene en su lista de organizaciones terroristas.
El ministro iraquí desmentía así un comunicado del canciller turco, Mevlut Cavusoglu, en el que este anunciaba el “inicio de negociaciones entre Turquía e Irak para realizar una operación conjunta contra el PKK en la ciudad de Sinyar (situada en el norte del país árabe)”.
Turquía lleva a cabo regularmente desde julio de 2015 ataques aéreos contra objetivos del PKK en el norte de Irak, especialmente en las montañas de Qandil, en la que se ubica la base principal de la facción.
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