El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con recortar drásticamente la financiación federal a las universidades por las acusaciones de antisemitismo durante las protestas en los campus universitarios en solidaridad con Palestina y en contra de Israel, aliado de Washington.
En este sentido, Trump ha calificado a los manifestantes de “antisemitas”, etiquetado como simpatizantes del Movimiento de la Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) en Gaza y una amenaza a la política exterior de Estados Unidos.
La congelación propuesta afectaría a 510 millones de dólares en fondos para la Brown, convirtiéndola en la última institución académica en estar bajo escrutinio federal.
El Departamento de Educación de EE.UU. envió una carta el mes pasado a 60 universidades, incluida Brown, advirtiendo que podría tomar medidas coercitivas en su contra.
Mientras tanto, se le ha indicado a la Universidad de Harvard, que debe cumplir varias condiciones para seguir recibiendo apoyo gubernamental, incluyendo el desmantelamiento de sus iniciativas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) y la cooperación con las investigaciones federales.
La Universidad de Princeton confirmó esta semana que varias subvenciones federales de investigación ya habían sido congeladas.
Esto es mientras que la Universidad de Columbia, a la que se le retiraron más de 400 millones de dólares de financiación federal, fue la primera universidad en perder dinero por no garantizar la seguridad de los estudiantes judíos en el campus.
Los críticos, incluidos grupos de derechos civiles y líderes académicos, han denunciado las acciones del Gobierno de Trump como un ataque a la libertad de expresión y la independencia académica.
Estas medidas forman parte de una iniciativa federal más amplia dirigida a las instituciones de educación superior en respuesta al aumento de las manifestaciones propalestinas tras la campaña genocida de Israel en Gaza.
Durante el año académico anterior, las universidades y colegios estadounidenses se convirtieron en un foco de protestas estudiantiles a favor de Palestina, debido a las sangrientas masacres que cometía Israel en Gaza.
Estas protestas se extendieron a otros centros superiores a nivel mundial y pedían que sus universidades desinvirtieran en empresas que tuvieran vínculos con el régimen israelí.
La policía estadounidense arrestó a más de 3000 estudiantes, profesores y miembros del personal docente después de acusar a los activistas involucrados de “antisemitismo” y “terrorismo”, y los administradores escolares amenazaron a algunos líderes de la protesta con la suspensión y la libertad condicional académica.
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