Aviones de combate estadounidenses han bombardeado este sábado por la noche al menos cuatro veces la zona de Hafsin, al oeste de la ciudad de Saada, capital de la provincia homónima situada en el noroeste del país árabe, según reportan medios locales.
Los ataques estadounidenses han alcanzado una tienda de venta de paneles solares y causado la muerte de un yemení y heridas a otros, según informes preliminares de las víctimas.
Asimismo, los cazas estadounidenses han apuntado contra la zona de Kahlan, ubicada al este de Saada, según ha informado la cadena yemení Al-Masirah.
Esta agresión se produce apenas horas después de que las Fuerzas Armadas de Yemen reivindicaran un ataque con drones a un sitio militar israelí en la región ocupada de Yafa (Tel Aviv) y el derribo exitoso de un avión no tripulado espía estadounidense sobre Saada utilizando un misil tierra-aire.
El viernes, la cadena noticiosa CNN reveló citando a fuentes informadas que el Departamento de Defensa estadounidense (el Pentágono) pese a haber gastado unos 1000 millones de dólares en atacar a Yemen en menos de tres semanas —desde mediados de marzo pasado—, ha conseguido escasos resultados.
En tal sentido, funcionarios del Pentágono aseguraron que Estados Unidos no ha logrado destruir el arsenal de misiles y aviones del Ejército yemení, mientras que la Resistencia de Yemen “ha podido fortificar sus búnkeres y mantener arsenales de armas bajo tierra”.
Los ataques de EE.UU. contra Yemen fueron ordenados por el presidente Donald Trump tras la advertencia del movimiento Ansarolá de que reanudaría las operaciones militares contra Israel en el mar Rojo en solidaridad con el pueblo palestino. En efecto, las fuerzas yemeníes han bombardeado repetidas veces un portaviones estadounidense emplazado en el mar Rojo y derribado drones, entre otras acciones.
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