El portavoz del Gobierno iraní, Ali Rabii, ha dicho este martes que el saliente Ejecutivo iraní, presidido por Hasan Rohani, “no tiene prisa alguna” para llegar a una conclusión en las conversaciones con las potencias mundiales a fin de reavivar el acuerdo nuclear, y señalado que, “si no se cumplen las demandas de Irán, los diálogos pasarán al futuro gobierno [que juramentará en agosto]”.
En una conferencia de prensa celebrada en Teherán, la capital, Rabii ha dejado en claro que cualquier acuerdo para salvar el convenio nuclear de 2015 ―de nombre oficial Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés)― “debe incluir inevitablemente la eliminación de todas las crueles sanciones económicas” que pesan sobre el país persa.
Hasta la fecha, Irán y los signatarios del PIAC han celebrado seis rondas de negociaciones en Viena (Austria) —en las que EE.UU. también participa de manera indirecta— y casi han llegado a las etapas finales.
“Los diálogos han llegado a un punto en el que todas las partes deben tomar sus propias decisiones. Hemos tomado la nuestra y la hemos anunciado, así que esperamos que la contraparte, EE.UU. incluido, nos avise de su propia decisión política”, ha precisado el vocero del Gobierno de Rohani.
La eliminación de las sanciones reimpuestas a Irán bajo la anterior Administración estadounidense en 2018, tras la salida de esta última del PIAC, es una de las principales demandas de Teherán en las negociaciones en curso.
La República Islámica, dejando las puertas abiertas para el regreso de EE.UU. al pacto, asegura que no se sentará para siempre en la mesa de diálogos a la espera de que el país norteamericano levante las sanciones.
Teherán rechaza cualquier concesión más allá del marco del acuerdo nuclear y enfatiza que, si EE.UU. levanta absolutamente todas las sanciones, volverá a cumplir sus obligaciones.
Occidente, encabezado por EEUU, debe rendir cuentas por crímenes contra nación iraní
En otro momento de la entrevista, el portavoz del Gobierno iraní ha denunciado el apoyo de los gobiernos occidentales al grupo Muyahidín Jalq (MKO, por sus siglas en inglés), implicado en numerosos atentados contra civiles y funcionarios gubernamentales de Irán, que se cobraron la vida de 17 000 ciudadanos en los primeros años tras la victoria de la Revolución Islámica (1979).
El Occidente debe disculparse y rendir cuentas por su implicación en los indiscriminados ataques químicos lanzados contra Irán por Irak durante los ocho años de la guerra impuesta (1980-88), así como por gravar, durante más de cuatro décadas, “embargos inhumanos” contra el pueblo iraní.
“Este historial oscuro es una razón suficiente para comprender las raíces de la desconfianza de Irán hacia el Occidente, especialmente hacia EE.UU.”, ha enfatizado Rabii, instando a Washington a “poner fin a 40 años de ataques infructuosos a la libertad y la independencia de la nación persa”, compensar sus errores pasados y levantar las sanciones económicas a Irán.
ftm/anz/rba