Múltiples voceros de las Naciones Unidas han condenado el reciente asesinato por parte del régimen israelí, de 15 trabajadores humanitarios en el sur de la Franja de Gaza. Los cuerpos de las víctimas del mortífero ataque y los restos de ambulancias calcinadas fueron encontrados una semana después, enterrados en una fosa común improvisada en las inmediaciones de Rafah.
Entre los muertos se encontraban ocho trabajadores de la Media Luna Roja, seis miembros de la unidad de emergencia de Defensa Civil de Gaza y un empleado de la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos. El descubrimiento de los cadáveres enterrados junto a sus vehículos claramente señalizados aumenta el amplio expediente de crímenes de guerra cometidos por el sionismo en Gaza. La ONU exige respuestas, el sionismo calla.
Desde Naciones Unidas insisten en que el personal médico, humanitario y de emergencia debe ser protegido por todas las partes en conflicto, según el derecho internacional. Mientras tanto, los equipos de ambulancias y el personal humanitario han sido blanco frecuente de los indiscriminados ataques del régimen israelí contra la Franja de Gaza. El genocidio continúa, y el régimen de Tel Aviv y sus patrocinadores hacen oídos sordos a las condenas de la comunidad internacional.
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