Sus afirmaciones fueron hechas el lunes ante los periodistas después de la cumbre del G20 en Hangzhou (China), donde la piratería informática de los rusos contra EE.UU. en el ciberespacio se convirtió en el tema clave de la reunión.
Aunque Obama no identificó casos específicos, recordó que “hemos tenido problemas con intrusiones cibernéticas de Rusia en el pasado”, al añadir que el objetivo es prevenir una “carrera armamentista” de armas cibernéticas entre países.
Lo que no podemos hacer es tener una situación en la que esto se convierta en el salvaje Occidente, donde los países que poseen la capacidad cibernética significativa comienzan a participar en una competencia insana o un conflicto a través de estos medios”, dijo el presidente de EE.UU., Barack Obama.
“Lo que no podemos hacer es tener una situación en la que esto se convierta en el salvaje Occidente, donde los países que poseen la capacidad cibernética significativa comienzan a participar en una competencia insana o un conflicto a través de estos medios”, señaló el mandatario estadounidense.
Sin embargo, reconoció que “nos estamos moviendo a una nueva área” donde ya hay países que han demostrado sus capacidades, al mismo tiempo que advirtió tácitamente a Rusia de que Estados Unidos tiene “más capacidad que ninguno, tanto ofensiva y defensivamente”.
Las autoridades norteamericanas han acusado a la Federación Rusa por el reciente hackeo de los servidores del Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés), y las agencias de inteligencia de Estados Unidos están constantemente preocupadas de que el Kremlin trate de perturbar o desvirtuar las elecciones presidenciales del país norteamericano el próximo 8 de noviembre.
Sin embargo, el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, ha rechazado cualquier involucración de Moscú en el hackeo de los servidores de DNC, mediante el cual se dio a conocer que los líderes del Partido Demócrata intentaban supuestamente socavar la campaña presidencial de Bernie Sanders a favor de su rival Hillary Clinton. La revelación dio lugar a la dimisión de la presidenta de DNC, Debbie Wasserman Schultz.
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